Habitantes de Tiripetío amagaron con clausurar ellos mismos la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga si continúan los actos violentos protagonizados por sus moradores, tras advertir que ya no tolerarán más bloqueos, quema de vehículos ni agresiones contra la población y proveedores.
El ultimátum fue lanzado directamente a las puertas del plantel, donde vecinos acudieron para emplazar a los estudiantes a una reunión el próximo 23 de abril en la jefatura de tenencia. Ahí exigirán que cesen los desmanes que, aseguran, ya están afectando gravemente la vida cotidiana en la comunidad.
El hartazgo no es menor: denunciaron que empresas de distintos giros han dejado de ingresar a Tiripetío por miedo a que sus unidades sean retenidas, vandalizadas o incendiadas, como ocurrió recientemente, cuando al menos tres vehículos fueron quemados durante una protesta.
En medio de la tensión, los habitantes advirtieron que, de no haber respuesta o solución en la reunión, procederán a cerrar la normal por su cuenta, al considerar que los estudiantes “ya rebasaron todos los límites” y que, además, muchos de ellos ni siquiera pertenecen a la tenencia.
Este escenario, acusaron, es también consecuencia de la indiferencia de la autoridad estatal, al señalar que ni el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla ni la Fiscalía General del Estado, encabezada por Carlos Torres Piña, han actuado para frenar los hechos violentos.
Ante ese vacío, la situación ha escalado a un punto crítico: la propia ciudadanía advierte que podría confrontar directamente a los normalistas, en un conflicto que ya dejó de ser únicamente estudiantil para convertirse en un problema de orden público donde la autoridad, acusan, ha optado por no intervenir.

