Esta semana, de manera casi coordinada, muchos protagonistas del legislativo federal alzaron la mano para anunciar su participación en la encuesta que aplicará la dirigencia nacional de Morena en torno a las 17 gubernaturas. De hecho, no debe extrañarnos que esta situación tenga estas peculiaridades, más allá de que estemos fuera del calendario electoral para registros y postulaciones. En ese sentido, el juego de las corcholatas, desde los tiempos de Andrés Manuel López Obrador, marcó la pauta como uno de los temas dominantes de la agenda. Esto, desde luego, es algo similar, máxime cuando resalta en todos los medios de comunicación. Eso es precisamente lo que más ha trascendido en las últimas horas. Si vemos las cosas con mayor claridad, todo gira en torno a los destapes y, por supuesto, al cúmulo de encuestas que circulan y que, como tal, nos ayudan a esclarecer un poco el panorama para ser más decisivos en los pronósticos que anticipamos de acuerdo con la lógica.
Entonces las encuestas, además de poseer registros cuantitativos con un margen de error mínimo, nos abren el panorama para saber a quiénes está privilegiando la sociedad como aspirantes en la carrera por la gubernatura. Hace unos días, lo dijo claramente la encuesta de Enkoll, para El Universal, que Morena no solo ha tomado la delantera en Tlaxcala con una enorme distancia a su favor, sino que tiene una clara favorita que, con el paso del tiempo, se ha ido afianzando más. Hablamos, de manera más concreta, del avance sustancial y categórico de Ana Lilia Rivera. De hecho, no hay modo o forma de acercársele a estas alturas de este juego álgido que, desde hace tiempo, sabemos que comenzó. Solo para poner un ejemplo, la senadora acumula casi veinte puntos de diferencia del segundo lugar. Se antoja dificilísimo superar esos registros, mayormente ahora que nos encontramos en la antesala de las definiciones.
Es muy claro: Ana Lilia Rivera, además de darle prioridad a los trabajos legislativos, le apostará el todo por el todo a una metodología que, sabemos, domina de pies a cabeza. Ella, asimismo, es una mujer muy activa en la entidad de Tlaxcala. Conforme han ido avanzando los meses, de hecho, hemos visto que es una mujer cien por ciento de territorio. Su propio carácter, siendo dos veces electa senadora de la República, sin duda, le ha ayudado a forjar una personalidad muy empática con las causas. Uno de esos aspectos, que lo vemos cada fin de semana, es establecer contacto con el pueblo para conocer sus demandas y las situaciones que los aquejan. Al tener esa enorme ventaja sobre los demás participantes, eso le ha permitido entrar en una fase de organización estructural y, a su vez, afinar detalles una vez que sea electa coordinadora de la defensa del voto. Todo eso, obviamente en su tiempo, lo veremos por la identificación que tiene el grueso de la sociedad con ella.
Hasta donde sabemos, Ana Lilia Rivera, a lo largo y ancho del territorio de Tlaxcala, ha ido desplegando una estructura territorial que abarca todos los distritos locales y federales de ese enclave. Eso, sobra decir, aumenta su capacidad y, con ello, le permite maniobrar más actividades que conecten a los distintos sectores a través de gestiones o, de plano, el acercamiento de servicios que requiera la población. Fue una buena decisión inclinarse por ese tipo de actividades, máxime cuando te acercan al dinamismo que hay que imprimirle como servidores públicos. De hecho, todo eso ha sido muy valioso. Por eso la decisión de separarse muy pronto de sus funciones tiene una explicación muy simple: continuar con el proyecto de transformación que ha dado frutos sustanciales.
Muy pronto ratificaremos el poder de convocatoria que tiene la senadora Ana Lilia Rivera en la entidad de Tlaxcala. Más allá de la enorme ventaja que le han dado las encuestas, tiene a su favor que, en su inmensa mayoría, se elegirán a nueve mujeres y ocho hombres en el mosaico electoral del país. Es, como dijo Claudia Sheinbaum, tiempo de mujeres en México. De ese modo, confiamos en la lectura clara que dicen las encuestas en su totalidad. Hace poco, en efecto, una de las metodologías de mayor prestigio, como Enkoll, ratificó lo que todos sabemos: el respaldo irrestricto a la legisladora. Siendo así, podemos decir que la legisladora cerrará un ciclo sustancial en la cámara alta; es decir, solicitará licencia para participar activamente en la encuesta y, con ello, las posibilidades de ser electa coordinadora de la defensa del voto son potencialmente altas como para ir pensando en un proyecto de gobierno integral para Tlaxcala a partir del 2027, fecha que será crucial para la transición de 17 gubernaturas.

