Muchas administraciones, principalmente en los últimos tramos de su gestión, experimentan un desgaste que provoca el ejercicio del poder institucional; sin embargo, vale mucho la pena realizar un juicio minucioso de aquellas que, pese al tiempo de estar al frente, se afianzan porque siempre aspiraron a tener una estabilidad y un equilibrio en la gobernabilidad, mayormente cuando la sociedad demanda respuestas que, desde cualquier ángulo, son exigencias legítimas que nacen de la participación. De hecho, hablamos de la voluntad de las autoridades para cumplir las peticiones y que, por ende, se concretan en acciones específicas que la gente ve y percibe como un logro tangible.
Estamos hablando, de cierta forma, de una actuación que se apega al buen desempeño si hablamos de la eficiencia en muchos ejes fundamentales como seguridad, educación, salud, programas sociales, obra e infraestructura. Eso es lo que más importa e interesa a una población. Sus labores, ahora que hay muchos mecanismos para palpar esa realidad que se vive, permiten echar un vistazo a las áreas de oportunidad que se han fortalecido gracias al presupuesto que se ha movilizado. De igual manera, las entidades, en ese plan nacional que se ha edificado, se apegan a la coordinación con la federación. Uno de esos enclaves, desde luego, es San Luis Potosí. Se nota que las decisiones que se toman han sido las atinadas, básicamente por el despegue que muestran las encuestas. Hoy, de hecho, tenemos acceso inmediato a una serie de números y porcentajes que nos ayudan a percibir el grado de popularidad de los gobernadores y gobernadoras de México.
Todo eso, más temprano que tarde, se ha visto reflejado en el buen manejo de las políticas públicas del gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo. Hace un par de días que circuló una de las encuestas más confiables de México; pudimos constatar que el mandatario, en todos esos retos que asumió, está cumpliendo a cabalidad, pues su trabajo ha dado frutos al colocarlo en la primera posición del escalafón. El Economista, por ejemplo, citó una lista de hombres y mujeres que han sido capaces de operar y maniobrar las demandas sociales. Gallardo, del lapso de marzo y abril, promedia un 61.8 %. De ese modo, estamos hablando de un respaldo que, a la postre, le ha dado mucha legitimidad y, lo mejor de ello, un panorama inmejorable para la continuidad de un partido que, a todas luces, ha tomado la delantera como el caso del Verde Ecologista. Hablamos de una inercia positiva que se trasladará a las calles.
Las encuestas publicadas en mayo muestran al Partido Verde Ecologista de México muy por encima en las preferencias. Dada la naturaleza del momento político, todo indica que el PVEM competirá en solitario y, con ello, reafirmará por qué San Luis Potosí se ha convertido en el principal epicentro del partido del tucán. Esa tendencia se refleja en el cúmulo de mediciones que los colocan en la cima de las preferencias del grueso de la población, especialmente ahora que se ha puesto en marcha un conjunto de obras de gran envergadura que beneficiarán a miles de familias.
Lo más sustancial y categórico, incluso en este último tramo previo a una transición, es que ese trabajo se ha sostenido con determinación. Por ello, distintos sectores sociales han expresado su respaldo a Ricardo Gallardo. Él ha demostrado, a lo largo de su gestión, una rendición de cuentas clara respecto al presupuesto ejercido. La transparencia, como sabemos, es el juicio más directo sobre el manejo del dinero público y su destino en rubros específicos.
En materia de honestidad, por ejemplo, la encuesta publicada por El Economista ofrece un horizonte nítido del nivel de confianza que existe hacia la causa de Ricardo Gallardo. El impacto de cada obra, de cada acción y de cada ajuste orientado al bien colectivo se percibe con claridad en la evaluación ciudadana. En pocas palabras, la gestión de Gallardo, de inmensa legitimidad, muestra que su ejercicio se basa en la honestidad, así como en la rapidez con la que actúa con las solicitudes que brotan de la ciudadanía, específicamente aquellos sectores que requieren mayor atención. Por esa razón, hoy más que nunca, ese panorama nos dibuja una perspectiva contundente de la victoria que revalidará el verde en aquel enclave porque, más allá de las circunstancias, el PVEM ha conectado con la población, mayormente para adentrarse a las necesidades de una agenda estatal que, constantemente, pide un compromiso de sus autoridades.


