Hay un tema clave que puede destrabar este embrollo: las negociaciones que las dirigencias de Morena y el Partido del Trabajo puedan concretar en las próximas semanas. Primero que nada, siendo fundamental para sellar un pacto de unidad, es que la voluntad de las partes sea verdaderamente auténtica. Antes de que eso suceda, al menos ahora, el PT está dejando que Morena arregle las diferencias internas que existen a lo largo y ancho del país, particularmente en las entidades donde se llevó a cabo el ejercicio para elegir a los coordinadores de la defensa del voto. Como sabemos, se han creado pequeñas resistencias que están a la orden del día, como el caso específico de Nuevo León, donde Tatiana Clouthier está generando una corriente de opinión que, como punto de partida, se pronunció con todos los cuadros que se sometieron al escrutinio de la encuesta. Aunque muchos la vean como espontánea o poco ruidosa, la verdad es que, de no darle la atención que merece, la división interna terminará por cobrar factura y Morena podría dejar escapar una oportunidad inmejorable de competir en uno de los enclaves que, por su posición geográfica, es determinante como corredor para el desarrollo.
Y como Nuevo León es uno de los focos donde la dirigencia de Morena debe girar la mirada, debe reinar el flujo de comunicación. Algo sustancial, que la propia Tatiana ha dicho en entrevistas, es que ella no pretende despojar a nadie, sino que, por el perfil de Clara Luz, no ha existido un reconocimiento pleno de las bases del partido guinda. Podemos decir que, en este momento, por los acontecimientos, la estructura territorial está muy fracturada. Por la importancia del caso, algo similar ocurre en Michoacán. El propio Raúl Morón, con varios municipios recorridos en las últimas semanas, está levantando mucha expectativa no solo en la militancia del Partido del Trabajo, sino también al interior del lopezobradorismo. Observamos que eso, al maniobrarse con una logística a ras de tierra, nos hace ver que estamos ante una situación potencialmente sólida.
Por ahora, en un hecho prominente, la estructura de Raúl Morón está preparada para cualquiera de los escenarios que se han puesto sobre la mesa. Incluso, el senador con licencia trazó una ruta que, de momento, está fechada para finales de noviembre, cuando podría existir una posición oficial. Mientras tanto, con ese espíritu combativo de las luchas magisteriales, el coordinador de afiliación del Partido del Trabajo está esperando que se dé a conocer alguna postura. La primera, en la que se insiste más, radica en la evaluación metodológica para medir la propuesta de Morena y el PT en un careo, bajo criterios y ponderaciones bien estructuradas. De hecho, el propio Reginaldo Sandoval ha dicho que la pelota está en la cancha del CEN de Morena para flexibilizar la democracia participativa. De no ser así, vendría la segunda alternativa, que se fortalece cada vez que Morón recibe en cada punto de Michoacán una cálida y nutrida bienvenida: la postulación del legislador bajo las siglas del PT.
Estamos en el entendido de que, de no cuajar la propuesta de ir a una segunda vuelta, no habrá marcha atrás: se hará oficial el registro de Raúl Morón bajo la nomenclatura del PT. Él mismo, ahora que está efectuando recorridos por municipios y localidades, está calibrando el termómetro político. Si pudiéramos resumir este ejercicio, sin duda diríamos que ha sido favorable por cualquier ángulo que lo veamos. Morón y el PT, de verdad, encontraron una fusión inmediata. En pocas palabras, hay un faro de luz inmenso en la carrera por la gubernatura de Michoacán, especialmente porque el PT no ha elegido al azar, sino que fichó a uno de los cuadros con mayor poder de convocatoria en tierras purépechas.
Hasta ahora, hemos visto que Raúl Morón, por dentro y por fuera, ha ganado adeptos en este nuevo desafío que se echó sobre los hombros. Comprobó, en ese vaivén, que las posibilidades son reales para competir por el Solio de Ocampo. La clave de todo ello está en no flaquear ni claudicar con los principios de la lucha por la democracia. Sin renunciar a ello y con toda la estructura que el Partido del Trabajo ha desplegado por el territorio michoacano, se habla de un suceso sin precedentes que, seguramente, se mantendrá en la misma posición, a no ser que, de último momento, el CEN de Morena decida abrir el abanico para aplicar la segunda evaluación. Es precisamente eso lo que puede cambiar el rumbo y, con ello, la construcción de un bloque sólido que permita revalidar el avance político de 2021, eso sí, emanado de las izquierdas ante el torrente de apoyo de Morena y del PT, que ha venido nutriéndose de liderazgos regionales con presencia mayúscula y que, por supuesto, están del lado de las causas sociales.

