El dirigente estatal del PRI, Guillermo Valencia Reyes, acusó que los teléfonos celulares de Carlos Manzo habrían sido manipulados después de su homicidio y cuestionó que, pese a tratarse de dispositivos que podrían aportar información a la investigación, no hayan sido entregados a la Fiscalía General del Estado.
Memo Valencia aseguró que tanto él como su hermano observaron en distintas ocasiones actividad en la cuenta de WhatsApp de Manzo después de su fallecimiento y sostuvo que posteriormente fueron modificadas algunas de las configuraciones que permitían conocer cuándo se encontraba conectado.
Varias veces yo me metí al WhatsApp de Carlos y lo vi conectado, ya habiendo él fallecido. O me hablaba mi hermano carnal: ‘métete al WhatsApp de Carlos para que veas cómo está conectado’.
Durante su rueda de prensa semanal mostró capturas de conversaciones y afirmó que inicialmente era posible visualizar la última conexión de Manzo, función que posteriormente fue deshabilitada.
Alguien tenía acceso a su celular. Esto fue lo primero que deshabilitaron. Ya después no se veía cuándo estaba conectado.
Memo Valencia agregó que recientemente detectó otro cambio: la cuenta de WhatsApp de Manzo habría sido desactivada, situación que, a su consideración, demuestra que los dispositivos han seguido siendo intervenidos después del crimen.
El priista manifestó su molestia porque, a su juicio, estas modificaciones podrían afectar información de interés para esclarecer el homicidio y generar dudas sobre lo ocurrido con los teléfonos desde el día del asesinato.
Yo tenía mucha comunicación con él y de verdad no entiendo por qué este manoseo, ¿por qué enturbian las cosas?
Asimismo, consideró que los celulares debieron ser entregados a las autoridades desde el primer día y criticó la negativa a proporcionarlos ahora que forman parte de las diligencias de la Fiscalía.
¿Por qué no entregar esos celulares? Esos celulares desde el primer día debieron de haberse entregado.
Memo Valencia también rechazó el argumento del diputado Alejandro Bautista Tafolla respecto a que entregar los dispositivos podría permitir que se les “sembrara” información, y consideró que mantenerlos fuera de la investigación genera precisamente mayores sospechas.
Si no hay nada malo, están generando la percepción de que mucha gente piense que hay algo malo, que hay algo que esconder.

