Justamente esta semana, como calculó la dirigencia nacional de Morena, se dieron a conocer los coordinadores de la defensa del voto en cada una de las entidades. Eso, por un lado, constituye una figura de protagonismo para la organización del ejercicio democrático que se avecina; sin embargo, no podemos dar por sentado el nombramiento oficial de candidatos a las gubernaturas. Por ahora, se trata de cargos eventuales que pasarán a otra etapa de definición. De hecho, será por la vía de la encuesta como se determine la perspectiva. A él o a ella, queda claro, se le reconocerá una vez que las tres fuerzas políticas apliquen la metodología pactada en los acuerdos previos. Es sencillo: habrá propuesta de Morena, pero también del PT y del Verde Ecologista.
Ante ese escenario, viéndolo bien, pueden medirse hasta tres propuestas por estado para definir al candidato oficial. De lo que se trata, antes de llegar a ese punto, es evitar pugnas y sobresaltos. Será, entonces, un asunto de unidad lo que deberá concretarse a la postre. Para que eso suceda, simple y sencillamente, debe prevalecer la transparencia, pero también la voluntad de aplicar encuestas espejo para dar por concluido ese tramo. Posterior a ello, con un mapa delineado, viene también una mesa de negociación. Algo parecido a la dinámica de los coordinadores; es decir, unaproyección de equilibrio para el sistema de competencia. Mientras ese momento llegue, sin caer en la contradicción, el PT mantiene su posición de armonizar el proceso interno a través de la transparencia.
Para lograr el consenso —y para que las cosas no se compliquen—, el acuerdo previo es que la baraja de coordinadores de Morena se mida a las propuestas que ponga sobre la mesa el Partido del Trabajo. Ese mérito, ahora que la disputa subió un poco de tono, se debe a la resistencia del coordinador de la fracción parlamentaria del PT, Reginaldo Sandoval. Él, desde un inicio, levantó la voz para defender el principio básico que pactó: sujetarse a una encuesta espejo que despeje cualquier duda. Son, en esencia, las reglas no escritas del juego por las candidaturas a las gubernaturas. Siendo así, efectivamente, todos los bandos tendrán mano en los puestos de elección popular. Como una forma de comprobarlo, hasta donde sabemos, ayer se integraron las mesas de trabajo que, hay que recalcar, serán las que tengan o no la capacidad de definir el futuro de muchos perfiles que aparecerán en las boletas.
Es preciso reconocer, por lo prematuro, el mapa definido de las diecisiete candidaturas. La clave de todo, tal y como lo ha expuesto el PT, es la resistencia. Si hoy observamos con lupa, luego de las declaraciones de Reginaldo Sandoval, buena parte de la estructura territorial del PT ha mostrado la misma postura en las entidades. Muchos de ellos, mostrando lealtad al partido, se lanzaron bajo la misma consigna de transparencia al proceso interno. Eso lo leemos como una defensa legítima a la que todos los partidos están llamados cuando se exige claridad. De hecho, sabemos que Morena ha determinado sus coordinaciones —no sus candidaturas—, motivo suficiente para entender que aún queda mucho tramo por cubrir, especialmente para postular los nombramientos oficiales.
Podemos hablar de un tema oficial cuando trasciendan los resultados de las encuestas de lo que, hasta ahora, se ha denominado la segunda vuelta de mediciones internas, que deberán enfrentar los coordinadores de Morena con las propuestas que el PT ponga sobre la mesa. Todo esto, desde luego, influyó con el empuje del coordinador de los diputados del PT en San Lázaro, Reginaldo Sandoval. Incluso, eso es una muestra de la lucha democrática que han encabezado a lo largo de muchas décadas. Esto que estamos viviendo, por supuesto, es uno de esos momentos decisivos que se librará en el terreno de la transparencia. Lo que es importante recalcar, luego de que nunca se abandonó la causa principal, es la insistencia que habrá de concretarse en la legalidad.
En concreto, hay que reconocer la lucha legítima que sigue encabezando Reginaldo Sandoval. Él, que predica siempre con el ejemplo, es también una pieza fundamental en esa mesa técnica que habrá de definir el mapa de perfiles que aparecerán en las boletas del próximo ejercicio democrático del 2027. Digamos que eso, antes de que se oficialice, pasará por las manos del escrutinio institucional de quienes integran la coalición Seguimos Haciendo Historia. Hablamos de la defensa férrea de un método pactado, pero también de un principio básico como la nitidez a través de reglas de participación sólidas que, a la postre, sigan dando credibilidad.

