En medio del actual contexto político y de la relación compleja con Estados Unidos, distintos actores han expresado respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum. La mandataria ha mantenido la conducción del diálogo bilateral en un escenario de tensión y, recientemente, sostuvo una llamada con el presidente Donald Trump. De acuerdo con lo que se ha dado a conocer, en esa conversación quedó establecido que las decisiones en materia de seguridad corresponden exclusivamente a la estrategia nacional. Al mismo tiempo, ambas partes manifestaron disposición para intercambiar información de inteligencia con el fin de combatir actividades ilícitas. El mensaje central, en ese marco, es que la soberanía nacional se mantiene como principio rector.
De nuestra parte, podemos decirlo así: la presidenta ha hecho su trabajo en apego a la democracia y la soberanía. Pero, más allá de eso, se han abierto resquicios que están alimentados de guerra sucia de parte de la propia oposición. Sabemos de sobra cuáles son los alcances de los grupos neoliberales que se mueven bajo otros intereses; sin embargo, su resistencia no ha acrecentado ni mucho menos ha tenido eco. La última encuesta que publicó De la Heras, hace unos días, muestra un abrumador respaldo de la población. En su estudio, efectivamente, vimos que Sheinbaum escaló posiciones y se afianzó con el 74 % de respaldo. Con ese trabajo que viene realizando en pro del desarrollo, a propósito, se perfila para ir trepando más posiciones.
En ese contexto, el respaldo a la presidenta también se hizo visible en el ámbito político. Primero, en Palacio Nacional, legisladores de la coalición Seguimos Haciendo Historia manifestaron su apoyo a Claudia Sheinbaum. Días después, en el mismo recinto, gobernadores emanados de Morena sostuvieron un encuentro con la mandataria tras revisar temas relacionados con el programa IMSS Bienestar. Durante esa reunión, los mandatarios expresaron su respaldo y reiteraron su disposición a acompañar la estrategia del gobierno federal. El episodio contribuyó a fortalecer un clima de confianza y a consolidar la estructura territorial que representan los gobiernos estatales afines al proyecto. En el escenario actual, el mensaje ha sido claro: no hay margen para ambigüedades y el apoyo se mantiene firme, incluso en términos de movilización.
No se trata de un respaldo aislado, sino de la mayoría de los gobernadores y gobernadoras del país, varios de los cuales también han fortalecido su posicionamiento ante la opinión pública. En ese bloque destaca el caso de Alejandro Armenta, cuyo trabajo ha cobrado relevancia en materia de seguridad. El mandatario ha participado de manera directa en tareas de supervisión y vigilancia, tanto por aire como por tierra. Un caso similar se observa en Chiapas, donde el gobernador Eduardo Ramírez ha impulsado acciones que han tenido efectos en distintos frentes. Entre ellos figuran el desarrollo social y la educación, rubro en el que se han destinado recursos para la puesta en marcha de la Universidad Rosario Castellanos.
En esa misma línea también se ubican los casos de Morelos y Guerrero. En el primero, la gestión de Margarita González Saravia ha puesto énfasis en la innovación y en la coordinación con el gobierno federal. Su cercanía con el secretario Marcelo Ebrard ha contribuido a fortalecer la proyección internacional de la entidad y a generar condiciones para la llegada de inversiones, con impacto en la creación de empleos. A ello se suma la coordinación con las secretarías de Estado y con la federación, un factor que ha permitido reforzar la operación de programas sociales en la entidad.
En esa lógica de coordinación entre los gobiernos estatales y la federación, también destaca la relación de trabajo entre Evelyn Salgado y la presidenta Claudia Sheinbaum. Los indicadores, de acuerdo con lo expuesto en el texto, muestran avances en materia de seguridad, con una reducción en los índices delictivos y en los homicidios dolosos. A la par, Guerrero se mantiene como uno de los principales destinos turísticos del país. En ese rubro, el respaldo presupuestal del gobierno federal ha contribuido al mejoramiento de la imagen urbana, así como a la rehabilitación de accesos e infraestructura.
Los gobernadores y gobernadoras mencionados han mantenido, desde hace tiempo, una interlocución constante con la presidenta de México. Esa cercanía política también se ha reflejado en su respaldo al llamado a defender la soberanía, la legalidad, la democracia y el orden constitucional. En conjunto, se trata de perfiles alineados con el proyecto de transformación impulsado desde el gobierno federal.

