Este 18 de diciembre se conmemora el Día Internacional del Migrante, una fecha que obliga a mirar una realidad que, se ha vuelto cada vez más compleja y más dura para millones de personas.
En el caso de los migrantes, principalmente latinos, que viven en Estados Unidos la migración sigue siendo una experiencia marcada por la incertidumbre, miedo y vulneración cotidiana de derechos humanos fundamentales; como ejemplo el discurso severo de Donald Trump en el que los califica de “criminales profesionales que se aprovecharon del país”.
Si bien la mayoría de personas migran por elección propia, otras migran por necesidad. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula que, a finales de junio de 2024, el mundo acogió a unos 43,7 millones de refugiados.
Cabe señalar que, las Naciones Unidas definen a un migrante internacional como cualquier persona que ha cambiado su país de residencia. Esto incluye a todos los migrantes, independientemente de su situación legal o de la naturaleza o el motivo de su desplazamiento.
A nivel mundial la Organización de las Naciones Unidas señala que en 2020, había a escala mundial 282.6 millones de personas migrantes internacionales, 48.1 por ciento de ellas son mujeres; once países son origen de 96 millones de las personas migrantes internacionales (34.2% del total): India (17.9 millones), México (11.2 millones), Rusia (10.8 millones), China (10.5 millones), y con volúmenes entre 5 y 8 millones Siria, Bangladesh, Pakistán, Ucrania, Filipinas, Afganistán y Venezuela.

