Las metas que siempre traza un gobierno o administración, desde su esencia, son el bien colectivo de todos los sectores de la población. Para ello, obviamente, el impulso de las políticas públicas es determinante, mayormente cuando se toma al toro por los cuernos. Me refiero al interés, pero importantemente al impulso que se le da para generar las condiciones apropiadas. No hace falta decir, ahora que la noticia acapara los principales reflectores de la prensa, que los gobiernos de Morena sacan la casta para afianzarse como la mejor opción de gobernabilidad. En todo el territorio nacional, por ejemplo, la aprobación de Claudia es muy superior. De hecho, la sociedad, a través de una serie de encuestas, ha podido corroborar las cifras tan elevadas, sobre todo en el sur del país. El peso de todo ello, en definitiva, ha servido de mucho, fundamentalmente para observar a detalle de qué tamaño es el compromiso social que se adquirió a través del mandato popular.
Otra de las partes más esenciales de un gobierno, en pleno curso, es recolectar y recabar las inquietudes que, al final de cuentas, se traducen en demandas. El fin es identificar cada una de ellas y, por ende, priorizarlas en una agenda social. Si hacemos un recorrido rápido por las entidades del país, y guiándonos por la precisión de las encuestas de opinión, podemos puntualizar con nombre y apellido a todos aquellos representantes del pueblo que cumplen con su palabra al pie de la letra. Eso, naturalmente, lo determina la gente con entrevistas y cuestionarios que se aplican mes con mes. Es así como conocemos a la perfección cada una de las cifras que evalúan el desempeño, máxime cuando conocemos los desafíos que se han trazado. En ese aporte, desde luego, calificamos como eficaz la labor de los gobiernos emanados de Morena. De cara a esos retos, inclusive, muchos están prácticamente en la antesala de una transición. No es el caso de todos, que apenas han iniciado su encomienda.
Nos inclinamos a abordar aquellos que se ubican en las primeras posiciones, de acuerdo con la encuesta que publicó Rubrum, del mes de abril. En ese orden jerárquico, por ejemplo, Eduardo Ramírez es el gobernador mejor evaluado de Morena. Aparece, en una ponderación de evaluación del 1 al 9, con 7.75. Recordemos que él, hace casi dos años, fue uno de los aspirantes más votados de la historia. Y alguien que dispone de una legitimidad de ese tamaño, desde luego, tiene un enorme compromiso. El sur del país, de hecho, ha superado muchas barreras, como el propio rezago educativo, lo mismo que la desigualdad. Hoy, para fortuna de la población, más universidades han abierto las puertas para ofrecer educación gratuita y de calidad. Eso muestra, en parte, el enorme sentido social para canalizar áreas de oportunidad en acciones productivas.
Otro de los gobernadores mejor evaluados, con 7.1, es Alejandro Armenta. Estos días, pese a estar en periodo de asueto, intensificó sus labores en Puebla capital. Debido a la expansión urbana, de hecho, se ha incrementado la necesidad de construir nuevos y mejores caminos. En otros casos, de suficiente calidad, se han rehabilitado calles y carreteras. Además de poner mucha atención allí, Armenta se ha caracterizado por esa expansión de obra e infraestructura a lo largo y ancho del territorio. De igual forma, la seguridad, siendo clave, ha mejorado en todos sus rubros. A la par, han disminuido sustancialmente los delitos de alto impacto porque se ha puesto principal énfasis en la multiplicación de programas sociales. Esa asistencia, mucho más importante, se ha visto reflejada en espacios de esparcimiento que nacieron a propuesta de la propia participación social.
Quien también alienta positivamente bajo la consigna de la transformación, sin duda, es el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla. Él, que procesó a la perfección las demandas populares en acciones, está concretando un listado enorme de obras de gran calidad. Hablamos de carreteras, construcción de espacios que aceleran y optimizan la movilidad, así como caminos y puentes que conectan las principales vías de comunicación con los municipios y localidades. De hecho, su administración tiene tanta legitimidad que, a estas alturas, donde muchos gobiernos experimentan un desgaste, él se ha consolidado. De acuerdo con la encuesta de Rubrum, de abril, su aprobación es del 6.8, considerando que la más alta es 9. Es una altísima estimación que, en términos más concretos, se refiere a que más de dos tercios de la ciudadanía sigue confiando en su proyecto de Estado. Todo eso lo hemos comprobado, de igual manera, en rubros en los que siempre se esperan mejoras. Uno de ellos, ni más ni menos, en el tema de la educación. Al tiempo que se han incorporado más universidades Rosario Castellanos, ha tenido existencia de apertura de centros de educación superior en municipios. Las gestiones del alcalde de Maravatío, Mario Pérez, permitieron que se movilizara un techo presupuestal elevado para la construcción de espacios de enseñanza y aprendizaje. Todo eso demuestra que, por encima de cualquier aspecto, está el bien colectivo, eso sí, aplicado con amplias convicciones.

