En la dinámica de la vida moderna, los problemas y los cambios drásticos no son anomalías, sino constantes. Sin embargo, la diferencia entre el estancamiento y el crecimiento personal no radica en la ausencia de dificultades, sino en la capacidad psicológica para responder ante ellas. Desde la perspectiva de la salud mental, dos conceptos emergen como pilares fundamentales para salvaguardar nuestro bienestar: la resiliencia y la capacidad de afrontamiento proactivo.
La resiliencia no es simplemente una resistencia pasiva o la capacidad de “aguantar” el dolor hasta que la tormenta pase; es un proceso activo de adaptación y reconfiguración interna. Cuando evitamos mirar de frente los conflictos cotidianos ya sean laborales, familiares o personales el costo psicofisiológico es inmediato. Evitar los problemas es lo que genera ansiedad. Lo que no se confronta y se procesa de manera consciente no desaparece; se queda en el pensamiento en forma de rumiación, ideas catastróficas y, eventualmente, se manifiesta en el cuerpo mediante tensiones, fatiga o el temido hormigueo corporal (parestesia), afectando severamente nuestra funcionalidad diaria. Afrontar los problemas de manera adecuada es el antídoto directo para evitar que la ansiedad sature nuestras actividades cotidianas. Enfrentar no significa pelear de forma impulsiva, sino asumir una postura de responsabilidad y flexibilidad ante la realidad. Cuando enfrentamos y no evitamos, le restamos poder al miedo y reeducamos a nuestro sistema nervioso, enseñándole que “somos capaces de sostener el malestar temporal” en pos de una solución duradera.
Abordaje Clínico: El Camino en la Psicoterapia
En el espacio terapéutico, la construcción de la resiliencia y el manejo de la ansiedad se trabajan bajo un enfoque estructurado y humano, adaptado a las necesidades de cada persona:
- Identificación de Disparadores y Reencuadre Cognitivo: El primer paso en terapia es analizar los estresores específicos del paciente. A través de la reestructuración cognitiva, se ayuda a la persona a modificar las interpretaciones catastróficas de sus problemas, transformando la percepción de “amenaza paralizante” a “desafío gestionable”.
- Activación de Recursos Inconscientes y Flexibilidad: Utilizando enfoques que conecten con las herramientas internas ya existentes del paciente, se promueve una aceptación flexible de la realidad. Se busca que la persona identifique situaciones pasadas donde ya fue resiliente, reactivando esos recursos latentes para el escenario actual.
- Desensibilización de la Evitación: Se acompaña al paciente en una exposición gradual y mental a los conflictos que posterga, rompiendo el ciclo de la evitación y disminuyendo los niveles de cortisol en el organismo.
La salud mental no es la ausencia de problemas, sino la certeza de que contamos con los recursos psicológicos para hacerles frente. Al trabajar la resiliencia y elegir la confrontación asertiva sobre la huida, impedimos que la ansiedad domine nuestro presente, transformando la adversidad en el escenario de nuestra propia evolución y aprendizaje.
Psicólogo Armando Arredondo Paredes
Psicoterapeuta individual y de pareja
Contacto profesional: https://unasolucion.com.mx/armando-arredondo/


