Nos hemos enterado de que existe mucho desdén en la fase previa de que se tomen decisiones para elegir coordinador de la defensa del voto en Zacatecas. Muchos, efectivamente, se helaron al escuchar las declaraciones que hizo Saúl Monreal si no es tomado en cuenta para la encuesta o, de menos, para algún acuerdo en el que ocupe una posición sustancial. Algo parecido a los reacomodos que hizo Andrés Manuel con las llamadas corcholatas. De hecho, Citlalli Hernández, además de tener mucho olfato para negociar a ese nivel, cuenta con mucho ingenio para encontrar una salida que no propicie un punto de quiebre. Es verdad: esto todavía no arranca y, como tal, las piezas del ajedrez se pueden mover de un lugar a otro. Tal vez el destino tenga preparado un desenlace que hemos ido intuyendo, mayormente ahora que Claudia Sheinbaum no quiere ninguna fisura en el movimiento de transformación. De ahí que hiciera los ajustes necesarios, como el caso de Ariatna Montiel, que se ha convertido en la presidenta nacional de Morena. Ella, en efecto, se enfrentará a ese enorme desafío de no experimentar erosiones en una contienda que está plagada por el cruce de posicionamientos.
Sabemos que la concepción del nepotismo, al menos en casos particulares como el de Saúl, es una medida excesiva. No hay elementos para cortarle sus aspiraciones legítimas cuando él, a lo largo de muchos años, ha construido su propia carrera. Ahora pienso que es una exageración defenestrarlo por el simple hecho de apellidarse Monreal. Por eso su posición no es ajena ni mucho menos debe tomarse a la ligera. El legislador, por ejemplo, tiene años construyendo una estructura territorial que tiene muchísima afinidad con Morena. Basta observar los eventos masivos que ha realizado para informar a la ciudadanía su quehacer en el legislativo federal. Es, por así decirlo, uno de los personajes más representativos de la Cámara Alta.
Por eso creemos, viendo la perspectiva, que es muy prudente considerarlo para el ejercicio interno. Algo similar a lo que sucedió en el juego presidencial; es decir, quienes quedaron por debajo de Claudia, está claro, obtuvieron no solo posiciones de primer nivel, sino encomiendas en pleno proceso de campaña. Ricardo Monreal, por ejemplo, fue coordinador territorial dada su experiencia acumulada. Eso mismo puede suceder con Saúl. Sabemos que será muy difícil que la presidenta permita que él compita bajo las siglas del partido guinda. Siendo así, puede cumplir con encargos especiales de organización y de avanzada. De hecho, más que una comisión especial, sería tomarlo en cuenta para el proceso interno y, por ende, evitar pugnas y fracturas internas que puedan poner en riesgo la revalidación del triunfo.
Citlalli Hernández y Ariatna Montiel, creemos, tienen bien presupuestado el caso de Zacatecas. Ambas, de hecho, saben de la presencia y de la simpatía que goza Saúl Monreal. Él, incluso, fue ratificado en las urnas en aquel momento que se jugó la elección para senadores y diputados. Fue, sin ninguna competencia interna, el perfil más votado, inclusive sentando un récord de participación en el escrutinio. Todo eso, para cualquier otro aspirante, representa un enorme desafío, mayormente por la capacidad de convocatoria que jaló el menor de los Monreal. En cierto modo, es de los relevos generacionales más importantes de la actualidad. Siendo así, lo más correcto es adherirlo a un trabajo que tenga que ver con el proceso electoral para aprovechar al máximo esa presencia que tiene a lo largo y ancho de Zacatecas.
Creemos que todavía hay mucho tiempo para evitar un punto de quiebre en Morena, específicamente en Zacatecas. De hecho, tengo la seguridad de que la nueva dirigencia nacional atenderá las inquietudes de Saúl Monreal. A lo que me refiero es que, por su arraigo, deben trabajar con él en la campaña venidera. Él, a propósito de ello, será de mucha ayuda si lo toman en cuenta. Tiene, de entrada, una vasta experiencia en procesos electorales, eso sí, estando acreditado para jugarlos en cualquier terreno y bajo cualquier circunstancia. Siendo así, la dirección del partido, desde ya, tiene que estar evaluando la ruta para revalidar el triunfo. En ella, desde luego, debe estar considerado Saúl Monreal como pieza clave del engranaje. De no ser así, en definitiva, la fuerza que se ha venido acumulando se verá mermada. La unidad es lo más sustancial.
Es sencillo: si Monreal no está en la boleta para gobernador, la dirigencia debe privilegiar su permanencia haciéndolo partícipe de una encomienda crucial en la campaña. Todo eso se puede acordar en el corto plazo, mayormente ahora que estamos en semanas cruciales para que se defina la coordinación de la defensa del voto. Se rumora que, de ganar, Saúl podría ser el próximo secretario de Gobierno de Zacatecas; es decir, a partir del 2027. Por eso, que no se les ocurra defenestrar al menor de los Monreal, porque el costo político sería muy elevado. A toda costa se deben evitar divisiones o situaciones desagradables como el propio rompimiento que pongan en jaque a la Cuarta Transformación. Es simple: no deben sacar de la jugada a Saúl ahora que encontramos muchas razones para privilegiar la unidad.


