A más de doce meses de que se lleven a cabo las elecciones intermedias del 2027, el entorno es un hervidero de posicionamientos y especulaciones de qué es lo que puede llegar a pasar. Para muchos, incluyendo al redactor de esta columna, únicamente hay dos caminos que está evaluando el Partido Verde Ecologista para seguir con la continuidad de la transformación en San Luis Potosí. El primero, quizá el más lógico por el pacto de unidad que acaban de signar los aliados, será que Morena ceda la estafeta al PVEM para que continúe con el seguimiento a las labores que, por cierto, van de la mejor forma posible. Aclaramos que la segunda opción o vía, de plano, tiene una base de justificación que conocemos a detalle. El Verde, con estudios en las manos, sabe a la perfección qué solos pueden doblegar a cualquier expresión, incluyendo al partido guinda en su mayor apogeo.
De hecho, el riesgo de un rompimiento sigue latente si Morena busca acaparar todos los espacios de representación proporcional. Ya hemos dicho en otros espacios de opinión que, si se habla de un pacto de unidad, también debe reinar la flexibilidad y la apertura para ceder posiciones a puestos de elección popular. Tanto el PT como el Verde estarán en todo su derecho de pedir gubernaturas, especialmente para quienes, desde ahora, han levantado la mano y aspiran a relevar a los actuales funcionarios públicos. Es el caso de San Luis Potosí. El mismo Ricardo Gallardo, en términos de eficiencia, ha sido un apoyo sólido para todos los sectores de la ciudadanía. Es, ni más ni menos, el mejor gobernador a nivel nacional. Desde un inicio demostró la capacidad y la consigna de servir al pueblo. De ese modo, fue como trazó la ruta de la transformación, pues San Luis, del resto de las entidades, está rankeada como el número uno en desarrollo, seguridad y bienestar.
Partiendo de lo anterior, queda claro, San Luis es el mejor ejemplo de que el Verde sabe gobernar y, de paso, coordina los trabajos legislativos. La prueba más contundente de ello es la encuesta que publicó Gobernarte. Manuel Velasco y Carlos Alberto Puente, ambos líderes de la fracción parlamentaria de su partido, se afianzan en las primeras posiciones por su labor como guías de sus pares. De hecho, solo ha transcurrido un año del ejercicio legislativo y, con ello, vemos la eficacia de los representantes. Eso, mucho más ahora, son aspectos que el Verde debe de presumir, básicamente porque son tiempos de definiciones. No es que se pretenda una imposición con ese término ambiguo de nepotismo. La única realidad es que, con trabajo y compromiso, Ruth González, a plomo, se ha ganado su lugar a lo largo de estos años.
Y Ruth González, que asumió su mandato popular al ganar en las urnas, se afianza como una de los activos más importantes de la entidad de San Luis Potosí. Está decidido: el Verde respaldará su derecho legítimo de ser la abanderada en la carrera por la gubernatura. Los registros, de hecho, dan cuenta de su abrumador apoyo. Pero, más allá de eso, lo sustancial es lo que aporta como Senadora de la República. Es, por mucho, una de las mujeres más propositivas y participativas. Ha propuesto, de manera clara, un esquema de iniciativas que han sido respaldadas por su fracción y por el pleno.
En cuanto a su aspiración legítima, sobra decirlo, no hay ninguna limitante ni barrera que le impida ser la abanderada en la carrera por la gubernatura. Constitucionalmente, en efecto, está en todo su derecho de ejercer la voluntad de las mayorías que la han colocado en la cima de las preferencias. También tiene a su favor, no hay que olvidarnos de ello, el respaldo de la gente y de las dirigencias estatales y nacionales. Así que, como tal, cualquier maniobra para frenar su aspiración no es válida, especialmente porque el Verde tiene la capacidad de tomar libremente decisiones, ya sea por consenso o unidad.
El camino está claro: Ruth González, senadora de la República, será la próxima candidata. Si hay voluntad de Morena, le tocará al Verde abanderar a la coalición Seguimos Haciendo Historia. De no ser así iría solo con las siglas del Verde, pero con los pronósticos a su favor que, desde ahora, la ponen con un pie y medio en el despacho del ejecutivo estatal de San Luis Potosí. Ella, en efecto, ha construido su carrera. Está, ni más ni menos, en plena consagración y el mayor apogeo de su trayectoria como servidora pública del proceso de transformación.

