Si los acuerdos se extienden —al menos como está presupuestado—, entraremos a una fase decisiva de recolección de información para conocer al candidato de la coalición Seguimos Haciendo Historia. Antes de abordar el argumento, sin que afecte en lo más mínimo, Morena definió a su selección de abanderados que los representarán en el tramo final. Fue, efectivamente, una determinación de ellos bajo sus propias reglas de participación. Algo similar ocurrirá con las tres fuerzas políticas que integran la alianza. Es muy pertinente que esto se concrete, mayormente para darle legitimidad al ejercicio. Inclusive, el PT ha fijado una especie de ultimátum para establecer las fechas de arranque de la metodología. Por lo menos estos días, antes de aplicar la encuesta espejo, nos cuentan que las negociaciones continúan para darle equilibrio a esta enorme columna vertebral. Eso, en algún modo, tendrá que reflejarse cuando todas las partes queden conformes respecto al tema que primero se planteó.
En todo caso —nos cuentan—, Morena tendrá que ceder espacios si las metodologías revierten algunos resultados. Pongamos un ejemplo: Clara Luz ganó la metodología interna de Morena en Nuevo León, pero puede perder la decisión final si los números no le favorecen en coalición. Aunque hablamos de un impacto que provocará la noticia, de concretarse, la coordinadora no tendrá más remedio que despejar el camino para que otro perfil —que sí gane la encuesta— tome su lugar. Sé que habrá muchos inconformes; sin embargo, todos tienen que sujetarse a los acuerdos que tome la estructura interna de la coalición Seguimos Haciendo Historia. Distinguir eso, lo dijimos, será una señal más clara para identificar el sentir auténtico del pueblo. De eso se encargarán los órganos internos del PT, Morena y el Partido Verde.
Como sabemos hasta ahora, la mesa técnica que se instaló ha disminuido un poco las rigideces, pero no ha calmado del todo esa cadena de protestas legítimas que está abanderando el PT. De hecho, no es una conducta coercitiva ni mucho menos una medida de presión. Es, por lo tanto, una postura que raya en la legalidad. Recurrir a ello, antes de oficializar las candidaturas, verdaderamente será un reacomodo por el nivel de competencia que han mostrado los perfiles que pondrá sobre la mesa el petismo. Antes de que eso suceda, para evitar que se recrudezcan las fuertes tensiones, tiene que aplicarse la encuesta, básicamente para no provocar disgustos que, de por sí, penden de un hilo.
La clave de todo —diría la pieza determinante— será la voluntad para tomar decisiones en conjunto. Esto, por supuesto, puede remediar el jaloneo interno y, de paso, evitar que las fracturas se propaguen. El PT, al igual que otras fuerzas, tiene todo el derecho de encabezar alguna gubernatura. Por una parte, siendo una garantía —lo que también avalará la transparencia—, serán los mecanismos que se elijan para aplicar la encuesta espejo. Será, ni más ni menos, el impulso de un cambio sin precedentes para salir un poco del libreto cotidiano. Mucho de todo esto, con enorme valentía, se lo debemos al coordinador de los diputados del PT en San Lázaro, Reginaldo Sandoval. Él, desde la parte oficial del PT, tiene margen de maniobra y capacidad de decisión para tener injerencia en la mesa de negociación entre Morena y el Verde.
Entonces, como está presupuestado, todavía queda mucha cuerda y tramo por abarcar antes de izar la bandera de la unidad. El PT, que jamás ha renunciado al principio básico de la lucha por la democracia, le apuesta a la unidad, pero sobre todo fija la mirada en la inclusión. Y como todavía no concluye ni se toma protesta a los nombramientos oficiales, solo queda esperar el desenlace que promete ser efervescente. Lo que quiero decir es que se revertirán determinaciones porque nos adentraremos en una fase de análisis que tiene la fiel instrucción de hacer valer la voluntad del colectivo, tal y como marcan los preceptos de la Cuarta Transformación.
Por último, es muy interesante seguir de cerca el proceso de la mesa técnica que, más bien, podemos llamarla resolutiva, para que no reinen las imposiciones, sino el consenso entre las tres fuerzas que integran la coalición Seguimos Haciendo Historia. Ellos, aunque muchos lo menosprecien, se necesitan unos a otros para lograr la expansión trazada, lo mismo que repetir la mayoría calificada. Por eso deben reinar los entendimientos a fin de que se cubran los espacios que estarán designados para las boletas oficiales ahora que se ahondará en la segunda vuelta de evaluaciones que, a la postre, pondrá en escena a los perfiles con nombre y apellido.
En Michoacán, por ejemplo, el nombre de Raúl Morón vuelve a brotar por una razón poderosa: el senador es la apuesta del Partido del Trabajo para medirse con el coordinador de Morena. Al hacerlo —echando mano de una encuesta ajena a cualquier interés— veremos que la moneda está en el aire para definir al candidato oficial de la coalición Seguimos Haciendo Historia en tierras purépechas.

