A lo largo de estos días —unos más, otros menos— se intensificó el proceso para definir a los coordinadores estatales que, a la postre, se convertirán en futuros candidatos de la coalición Seguimos Haciendo Historia. En esa definición, dada la algarabía que atestiguamos, supimos con nombre y apellido quiénes tomarían la batuta luego de someterse a uno de los criterios de evaluación. Eso, por un lado, se robó los reflectores y el mayor tiempo de atención en los diferentes medios de comunicación. Aunque a todo esto todavía le quede mucha cuerda, evidentemente serán temas de conversación que continuarán permeando en la población. De manera paralela, con la misma importancia, es evidente que trascenderá el trabajo institucional que realice la presidenta de México, lo mismo que el de los gobernadores del país.
En ese mapa institucional, guiándonos por la labor, podemos citar a muchos gobernadores. Algunos de ellos, por ejemplo, han llegado a la recta final de su mandato popular; otros, en cambio, se han identificado con el grueso de la ciudadanía prácticamente desde que arrancaron labores. Si nos acercamos un poco a ese quehacer —citando una característica que los identifica—, podemos resumirlo en entrega y compromiso social con las causas que aquejan a la ciudadanía. Uno de ellos, desde hace meses situado en la cima más alta de aprobación, es el mandatario de Puebla, Alejandro Armenta. Él, más allá del discurso, ha traducido su labor en acciones de las que rápidamente nos damos cuenta de que son sustanciales. Desglosando un poco, efectivamente encontramos una serie de obras e infraestructura que están optimizando la movilidad. Incluso, al cierre del mes de septiembre, vimos con claridad el número de esas políticas públicas que aumentó considerablemente.
Podemos decir que esa corriente de opinión positiva que está generando Armenta, poquito antes de llegar al cierre de su segundo año de labores, lo afianza como uno de los mejores gobernadores de México. Así pueden leerse todos los estudios demoscópicos que circulan en los medios de comunicación. En esa perspectiva, sostenido por su labor ardua, también aludimos a la imagen de Eduardo Ramírez Aguilar. Sobra decir que Chiapas, con una identidad muy arraigada hacia el proyecto de transformación, se está transformando aceleradamente. En la medida en que han avanzado los meses, siguiendo los criterios que evalúa la ciudadanía, vemos con claridad que el desarrollo es, por mucho, uno de los rubros que más progreso tiene a su favor. Conforme a los registros oficiales, siempre en pro de mejorar las condiciones de vida, ese enclave es uno de los que más inversiones ha tenido en los últimos meses. Se nota que hay confianza, pero también un espíritu de salir adelante ahora que se opera con mucha mayor eficiencia que otros años.
Haciéndolo de la misma manera, bajo los preceptos de la Cuarta Transformación, también podemos citar el nombre del gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla. Su importancia administrativa, en retrospectiva, ha concentrado todas sus acciones en el beneficio colectivo. A la par de los programas sociales que brotan de la gestión estatal, el mandatario se ha enfocado en profundizar la obra en varios municipios. Tan solo en la capital —hablamos de Morelia—, el puñado de acciones le ha dado un nuevo aire a la ciudad. Puentes, carreteras, caminos rehabilitados y mecanismos de movilidad son solo algunos de ellos. Eso es, sin ir más lejos, asumir el mandato popular o, mejor dicho, la confianza que la mayoría depositó en un proyecto de transformación.
Donde también existe ese impulso, inmediatamente de ver los diagnósticos de evaluación a los gobernadores, es precisamente el estado de Morelos. Si hay algo que está trascendiendo de manera recurrente, es la revisión de la estrategia de seguridad. Hace unos días, prontamente de alcanzar las metas que se trazaron, Margarita González Saravia fue la anfitriona del marco interestatal de seguridad. Todo eso, en buena medida, sigue reforzando el clima de pacificación y, a su vez, genera mucha confianza para que el flujo de inversiones siga en aumento. Hay que recordar que ese punto, luego de colocarse en los reflectores internacionales, ha sido el marco perfecto para albergar foros de la talla del Innovafest. Inclusive, eso explica el alto desarrollo y, desde luego, la generación de empleo luego de encontrarnos con una entidad que ha despertado interés porque ha mejorado su calidad de vida.
De todos los gobiernos que mencionamos, al ver los registros de popularidad, vemos con claridad que han logrado sumar un buen porcentaje de aprobación. Ese inmenso arraigo, al ritmo que vamos, augura un mejor desarrollo, pero sobre todo una óptima transformación ahora que todos ellos y ellas han demostrado estar a la altura de los grandes desafíos, mayormente de las demandas que aquejan a la ciudadanía.

