Más allá de que la decisión se tomará a principios de septiembre, hablando estrictamente de las coordinaciones estatales en Morena, hay elementos —en los que coincidimos— que nos permiten concluir lo que sucederá una vez que se procesen las encuestas. Nos guiamos, por supuesto, por los ejercicios demoscópicos de mayor credibilidad. Siendo así, especialmente a estas alturas, resulta muy difícil frenar o superar a quienes se han afianzado en la cima de las preferencias.
Con esa lógica, podemos anticipar lo que ocurrirá en Chihuahua. No hay duda sobre quién será su coordinador de la defensa del voto, sobre todo ahora que apretó el paso y metió el acelerador en esta recta final. Incluso, la simpatía que tiene a su favor el alcalde con licencia, Cruz Pérez, es considerablemente mayor a la de cualquier otro participante.
Hace un par de días, por ejemplo, circuló el estudio mensual de Buendía y Márquez, una de las metodologías que más se acercó al proceso presidencial. Eso confirma que ha ido desplazando a muchas casas encuestadoras y, como tal, está marcando el ritmo. Al ser una ponderación confiable, nos sirve como mecanismo para comparar la ventaja que acumula Cruz Pérez en este tramo final.
De hecho, el alcalde con licencia de Ciudad Juárez supera en todos los indicadores a Andrea Chávez. Hablamos no solo del respaldo de la población en general, sino también de un mayor grado de conocimiento y de una percepción positiva más amplia. Observar esos patrones —de los cuales echará mano la dirigencia nacional— nos permite acercarnos al resultado que se oficializará a principios de septiembre.
Podemos decir, con esa lógica, que el futuro de Chihuahua comenzará a escribirse bajo la tutela de Cruz Pérez, alcalde de Ciudad Juárez. Esa idea ha empezado a entusiasmar al grueso de la población que, desde hace tiempo, llegó al límite del hartazgo hacia los gobiernos del PAN. Será algo así como pasar de lo promisorio a lo real, especialmente ahora que se ha consolidado la virtual candidatura de Cruz.
Es cierto que Maru Campos ha intentado persuadir a la ciudadanía mediante una campaña de desinformación difundida en espectaculares y medios de comunicación conservadores. El problema es que esa estrategia, lejos de ahuyentar a la población, la convence aún más de que la única alternativa de cambio es la transición. Basta con que la sociedad salga a votar y, en mayoría, decida por el proyecto de transformación.
Otro de los aspectos que impulsarán esta transición, sin duda, es el programa integral que ha propuesto Cruz Pérez para recomponer la política social. Hoy sabemos que no existe claridad en el gasto público ni una transparencia que se traduzca en acciones concretas. Lo que sí prevalece, producto del abandono de Maru Campos, es la precariedad de los servicios en Chihuahua. No hay obra pública ni infraestructura; es verdaderamente lamentable observar el deterioro y la indiferencia del PAN.
En el fondo, las principales demandas de la población son claras: seguridad, educación, fortalecimiento del sistema de salud, soluciones de movilidad y expansión de programas de asistencia. Por eso crece cada día la presión sobre un panismo que, hay que reconocerlo, ha dejado mucho que desear con sus malas actuaciones.
Y ahora que el PAN se encamina a una derrota inexorable en Chihuahua —quizá incluso humillante—, es momento de enfocarnos en lo que se avecina. Cuando llegue el turno de Cruz Pérez, con todos los pronósticos a favor, enfrentará enormes desafíos a lo largo y ancho de la entidad. Su experiencia en el servicio público, además, lo perfila para convertirse en el candidato de la coalición Seguimos Haciendo Historia.
Ya con la estafeta en las manos, con una estructura territorial robusta y el respaldo de la presidenta Sheinbaum, podrá impulsar una política social alineada a los preceptos de la Cuarta Transformación. Cruz, incluso, parte de una posición privilegiada: es, por mucho, la carta fuerte de Palacio Nacional y del CEN de Morena.
Quien observe con seriedad la realidad política del estado reconocerá que, en los recorridos territoriales, Cruz Pérez es el perfil que más ha conectado con el grueso de la población. Su presencia, su narrativa y su interlocución han logrado construir un vínculo que explica por qué su proyecto ha tomado fuerza en esta etapa decisiva.
Confiemos en que las encuestas harán su trabajo y ratificarán al puntero de los ejercicios de opinión pública. Nos referimos a Cruz Pérez, alcalde de Ciudad Juárez con licencia. Por ello se entiende la reacción inquieta de la gobernadora Maru Campos. Será muy ilustrativo observar cómo se gesta el cambio y cómo se abre paso la llegada de un proyecto integral, acompañado, claro está, de inmensos desafíos en materia de desarrollo y progreso.
Chihuahua requiere una restauración profunda, y vale la pena mirar hacia el futuro ahora que las condiciones están más que preparadas para que Cruz asuma responsabilidades mayores en el despacho estatal. Lo respalda su trabajo y su madurez política.

