En los primeros 5 meses de este año se registraron 10 mil 198 atenciones médicas debido a intoxicación por picadura de alacrán en Michoacán, de acuerdo a datos de la Secretaría de Salud federal. Con ello es el cuarto a nivel nacional, abajo de Jalisco, Guerrero y Guanajuato, que encabeza.
En la última década -de 2015 al 2024- el promedio anual de esos incidentes en el estado fue de 28 mil 950. El máximo sucedió en 2015 con 31 mil 224, y el menor en 2021 cuando hubo 26 mil 518. Es decir, algo así como un cociente aproximado de 80 servicios médicos diarios por tal motivo en ese lapso, si bien de enero a mayo de 2025 promedian 67.5 al día. El año pasado ocurrieron 29 mil 471.
De los más de 10 mil casos este año, el 52.7 por ciento correspondió a personas del sexo femenino, y usualmente es la quinta causa de atención médica en Michoacán, primera que no es enfermedad en sí, superada por úlceras, gastritis y duodenitis; infección de vías urinarias; infecciones intestinales por otros organismos y las mal definidas, y de infecciones respiratorias agudas, la principal, según los anuarios estadísticos de la misma dependencia federal. Sólo del 2020 al 2022 ocupó la sexta posición ante la aparición de la covid-19.
Esa misma fuente revela que en 2023 -el año más reciente detallado-, el 27.5 por ciento del total de picaduras en nuestra entidad correspondió a personas de hasta 19 años de edad, entre ellos 165 de meses de nacidos y 2 mil 101 de 1 a 4 años. De 20 a 44 años, el 38.1 por ciento del total, y las mujeres ligeramente arriba.
Los meses desde fines de abril a junio, son los de más servicios en hospitales y clínicas michoacanos por picadura de alacrán, lo cual coincide con la época cercana y de lluvias, cuando esos arácnidos, particularmente de la especie de centruroides, catalogado de importancia médica pues su veneno tiene toxinas que pueden afectar a los humanos, buscan el apareamiento, en el caso de los machos, y se mueven en busca de hembras, por eso aparecen más y hay más intoxicaciones.
En Michoacán, indicó el investigador del Laboratorio de Entomología de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Javier Ponce Saavedra, hay 28 especies de alacranes, y con los centruroides, sólo es superado por Oaxaca y Guerrero.

Detalló que la centruroides ornatus es adaptable a las condiciones, por lo cual resulta común hallarla en las viviendas. Se encuentra rumbo a Jalisco, en la cuenca de Cuitzeo, Tarímbaro y en Morelia, al poniente, salida a Salamanca, y en la zona de Tres Marías, donde hay “como una explosión demográfica importante”, por efecto del crecimiento urbano, ya que ahí se localiza y al ver destruido su hábitat busca dónde vivir. “No nos invadieron, nosotros los invadimos”, apuntó.
Centruroides impidus, con presencia de Zitácuaro a Huetamo. Centruroides balsasensis, distribuido en la cuenca del Balsas michoacana. Centruroides ruana, precisamente en la zona de Buenavista Tomatlán. Para la costa estatal, la Centruroides tecomanus, y en Coahuayana una especie grande que están describiendo. En Nocupétaro, Carácuaro y parte de su sierra, aparece una nueva del grupo impidus, en la cual trabajan en investigación, señaló.
Esas especies, a la cual se suma la centruroides infamatus, son de las principales consideradas de alta toxicidad en Michoacán, aunque, indicó el especialista nicolaita, existen más sujetas a estudio y a ser clasificadas en esa categoría.
Alacranes hembras pueden tener hasta 30 crías
Los alacranes tienen la característica de reproducirse muy rápido, con hasta 30 crías por hembra, y algunas especies con dos ciclos reproductivos al año. Si sobrevive el 10 por ciento, “vamos a tener entre 2 y 3 nuevos adultos, que si son hembras van a tener de 2 a 3 más. Entonces siempre tenemos explosión de poblaciones”, señaló en entrevista.
Son importantes en el entorno ecológico. Al consumir insectos y sus larvas, así como pequeños moluscos y ácaros e incluso otros alacranes si tienen mucha hambre, ayudan a controlar o regular esas poblaciones. Además, al fabricar madrigueras en el suelo, ayudan a que éste se renueve y mantenga su estructura.
Jamás atacan a una persona para picarla, explicó Ponce Saavedra. Sólo lo hacen al momento que quieran atraparlos, pero si se ven descubiertos correrán a otro lugar y se quedarán quietos. Sus acciones resultan defensivas.
Entre los cuidados personales, sacudir el calzado y ropas antes de ponérselos, como es común en la tierra caliente michoacana. En las viviendas, eliminar escombros y piedras cerca de ellas, lugares de refugio, al igual que revisar vigas de madera y grietas, donde pueden encontrarse.
Los síntomas de la intoxicación por picadura de alacrán incluyen dolor y enrojecimiento en el área afectada, y hasta taquicardia, dificultad para respirar, fiebre, mareos, escurrimiento nasal, vómito y dolor abdominal, en casos extremos. Si no se trata a tiempo, el veneno puede provocar la muerte por un paro cardiorrespiratorio.
De ahí la importancia de llevar al paciente a un centro de salud cercano, donde en las instalaciones médicas de la Secretaría de Salud de Michoacán (SSM) cuentan con el suero correspondiente, eficaz en esas situaciones.

Actualmente es muy difícil la muerte por picaduras de ese arácnido, entre otras cosas debido a lo avanzado de la tecnología antiveneno, aunque lleguen a recibir atención en fase medio crítica, sin descartarse, por supuesto, puedan ocurrir decesos, resaltó el investigador, quien pidió haya más alacranólogos en Michoacán para investigar sobre estos arácnidos, y apoyar a la población que resulte afectada, con recomendaciones si conviven con ellos.

