Alejandro Moreno, presidente nacional del PRI y Senador de la República, dice que la oposición debe aglutinarse nuevamente y, por ende, construir un enorme bloque para poder competir con Morena en las elecciones intermedias que se avecinan. Si no supiéramos la crisis profunda en la que se encuentran, diríamos que la idea suena bien. Las alianzas, sobre todo en política, suelen sumar si hay afinidad con los proyectos y las causas que representan. Eso, en algunos casos, les ha dado triunfos importantes a la coalición Seguimos Haciendo Historia. Gracias a ello, de hecho, tienen mayoría calificada en la cámara de diputados. El punto es que, en esa tesitura de la que hablamos, hay otras sociedades que son altamente nocivas porque existe un conflicto de intereses que han ventilado los mismos dirigentes del PAN y PRI. Ellos, sin empacho, distribuyeron los espacios de participación y, en ese orden jerárquico, se pusieron en la primera posición de las listas plurinominales para el Senado.
Todo ello, aunque ellos lo nieguen, es un agravio para las propias estructuras, pero sobre todo para los cuadros que vienen realizando un trabajo constante. No es, valga la redundancia, un ambiente sano el que ellos mismos propiciaron para agandallar posiciones claves. De hecho, eso resultó ser, ya lo vimos en las encuestas, un duro golpe en el descenso de la intención del voto. Partidos como PRI y PAN, que no han encontrado una salida tangible a la crisis profunda que los aqueja, van cada vez más en pique. Se espera que sigan descendiendo, pues, hasta ahora, siguen sin encontrar la brújula que los oriente al camino de la reestructuración. Después de todo, ellos continuarán uniéndose para tratar de ganar un terreno que, desde hace tiempo, lo tienen perdido.
Las mismas encuestas, que han comenzado a dibujar el mosaico electoral, anticipan un dominante paso de Morena en las elecciones intermedias del 2027. Si nos detenemos un poco a reflexionar el porqué, tendríamos varias lecturas muy claras que nos llevan a concluir en esa realidad innegable. De entrada, Claudia Sheinbaum, en este tramo importante, alcanzó cifras históricas de respaldo ciudadano. Ella, en efecto, pasó a formar parte de ese liderazgo moral que, en su momento, encabezó Andrés Manuel López Obrador. Y si a eso le sumamos que, por mucho, la izquierda domina con presencia ambas cámaras legislativas. Tanto Ricardo Monreal, uno de los mejores operadores que tiene el país, como Adán Augusto López, cuentan con control político que, a su vez, les permite ir marcando la pauta. Es verdad, existe una oposición que es muy ruidosa, pero sin eco. En lugar de proponer y construir posicionamientos sólidos desde la tribuna, arman rabietas y montan circos mediáticos que, déjenme decirles, no repercuten en absolutamente nada.
En ese afán de manchar la imagen de los protagonistas de este proceso de transformación, siguen lanzándose a rajatabla en una guerra sucia que, lo peor de todo, es que ni siquiera conecta. Eso los ha ido apartando más de la sociedad que califica y observa a detalle el comportamiento. Eso será insuficiente para poder hacer frente al tsunami electoral que se les viene encima. Veamos el claro ejemplo de esa narrativa punitiva que repiten continuamente. Recurren al golpe mediático al mostrar esa irritación que, en complicidad con medios o instituciones, llevan a cabo. Hay, de hecho, una estrategia de golpeteo en contra del vocero de la fracción parlamentaria de Morena en San Lázaro, Arturo Ávila. Con esta, de hecho, son dos veces que Mexicanos Contra la Corrupción, que ha perdido credibilidad, divulga supuestas investigaciones que el mismo Ávila, con pruebas en las mano, ha ido aclarando. Él, por supuesto, jamás ha negado su patrimonio y su paso como empresario. Esa rendición de cuentas ha resultado ser la prueba más contundente que ha puesto al descubierto los montajes que irrumpen en un escenario que, a todas luces, podemos anticipar que se trata de una estrategia por el peso específico que ha tomado el diputado Arturo en las mesas de análisis y, de paso, al ser considerado el prospecto más sobresaliente para encabezar la coalición Seguimos Haciendo Historia en Aguascalientes.
Por eso y por varios motivos la oposición, ajena a la competitividad, seguirá mermando esas aspiraciones que se han trazado. No tienen liderazgos ni muchos menos algún cuadro que vaya despegando para que los represente en las urnas. Están, con esos rasgos que siguen predominando en ellos, perdidos en una constelación de saber qué les deparará el futuro.

