Por Sergio Torres Delgado

¿Coincidencias? Precisamente el día que el gobierno morenista que encabeza Alfredo Ramírez Bedolla anunció el inicio de acciones penales contra ex funcionarios de la pasada administración, que presidió el perredista-priísta Silvano Aureoles Conejo, maestros que integran una de las facciones más radicales y violentas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ingresaron a la Casa Michoacán -antes Casa de Gobierno- para boicotear la conferencia de prensa ofrecida este lunes por el secretario de Gobierno, Carlos Torres Piña, y por la secretaria de la Contraloría, Azucena Marín Correa.

Curiosamente no solo sabotearon el encuentro de los funcionarios de gobierno con los medios de comunicación en la sede acostumbrada, sino que hubo confluencia con el grave y delicado tema que comporta irregularidades presupuestarias por 5 mil millones de pesos por parte del anterior gobierno. Tal parece que los desmanes protagonizados por los trabajadores de la educación, dirigidos por Gamaliel Guzmán, intentaron minimizar cualquier otra noticia.

¿Se trató de un mensaje para responder a otro mensaje? Por una parte, el anuncio del gobierno bedollista contra la corrupción pasada parece que va en serio o al menos esa es la impresión que deja, pues los secretarios de la Contraloría y de Gobierno fueron muy claros y puntuales al responder a las dudas que muchos teníamos respecto a si se aplicaría la ley por los escandalosos hallazgos detectados y que ya eran un secreto a voces.

El gobierno de Ramírez Bedolla anunció la presentación, el pasado 16 de febrero, de las “primeras cuatro denuncias en materia penal”, en contra del mismo número de exfuncionarios públicos del gobierno de Silvano, contra el representante legal de una empresa privada y quienes resulten responsables. Estarían vinculados exfuncionarios de las secretarías de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP) y Seguridad Pública (SSP), además del Comité de Adquisiciones del Poder Ejecutivo.

Pero, con la integración de unas 18 denuncias, el gobierno actual tendría en la mira a alrededor de 37 ex servidores públicos silvanistas.

¿Qué pelean ahora los integrantes de esa corriente centista? La pregunta es pertinente para conocer la motivación que los incita, toda vez que de acuerdo con la presente administración no se tienen adeudos con dichos trabajadores. Al contrario, el gobierno morenista ha movido cielo, mar y tierra para satisfacer cuanta demanda se le ha planteado y para cubrir los innumerables adeudos dejados por Silvano Aureoles.

Podrían entonces dichas huestes docentes responder a una alianza con un gobierno perredista-peñista que les incumplió el pago de sus quincenas, bonos y cualquier otro planteamiento económico. Al parecer eso es muy remoto, aunque en política nunca se sabe. Sin embargo, se abre la puerta para la especulación y hablar de “fuego amigo” al recordar los nexos y el origen del ex candidato morenista a gobernador Raúl Morón Orozco con las bases de la CNTE.

No hay que olvidar tampoco que en la guerra sucia emprendida por ese grupo de la CNTE en contra del también aspirante a la gubernatura por Morena, el senador Cristóbal Arias Solís, el más beneficiado era precisamente Morón Orozco cuando se acusaba al legislador de arengar a fracciones de profesores para tomar vías del tren y otros actos de vandalismo. Ojo, estoy diciendo quién era el más beneficiado.

Es difícil comprobarlo con información sólida, sin embargo, en este caso también hay que valorar el alejamiento que hubo entre los moronistas -quienes siguen haciendo trabajo político al parecer pensando en el futuro electoral inmediato- y Ramírez Bedolla, a quien le cayó del cielo la candidatura, una vez que ni Cristóbal Arias ni Raúl Morón convencieron a las cúpulas de poder de la 4T para abanderar al partido guinda, aunque -hay que decirlo- Arias Solís encabezó todo el tiempo más de 40 encuestas sobre preferencias electorales.

En realidad, Arias Solís debió ser el candidato, pero la guerra sucia al interior surtió efecto y el gran ganador fue Ramírez Bedolla, lo que dio pie a versiones que aseguraban que, pasado cierto tiempo, este dejaría la gubernatura y se construirían los mecanismos legales para que Raúl Morón llegara. Al principio, a Morón se le veía muy cercano a Bedolla, situación que cambió con el pasar del tiempo.

Incluso algunos medios dieron cuenta de que la repartición de los espacios en el gabinete había dejado fuera de espacios políticos significativos a los moronistas, como lo asentó Idi Media al titular “Ramírez Bedolla se desmarca de Morón y Godoy en secretarías”.

Por un lado, es difícil pensar que la CNTE responde a una alianza con los silvanistas, aunque por cierto a través del ahora diputado federal Mauricio Prieto pidieron la salida de Torres Piña por supuesta inoperancia política. Por otro, no se pueden negar los vínculos centistas con Morón Orozco, quien no se duda vuelva a buscar la candidatura a gobernador, pero es complicado que sea para el 2027, ya que seguramente las mujeres de Morena harán valer el derecho a la postulación de una fémina para esas elecciones.

Es verdad que no se pueden adelantar juicios, pero sería interesante escuchar las declaraciones del profesor Morón, sobre todo con relación a la reacción de la fuerza pública frente a la violencia de los docentes y, sobre todo, por la detención del propio Gamaliel Guzmán.

Tal parece que la coincidencia de hechos solamente tiene que ver con la intentona de desestabilizar al gobierno estatal, para beneficio de unos cuantos.

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