Ricardo Monreal estuvo en Sinaloa respaldando la toma de protesta de Rubén Rocha, gobernador constitucional de aquel territorio el que, por cierto, llega con gran respaldo popular de más del 73 por ciento de confianza de acuerdo a un estudio metodológico levantado a horas de llegar al poder.

Rubén Rocha contribuyó mucho en la consolidación de muchas reformas constitucionales cuando fungió como senador; tiene una excelente relación con Ricardo Monreal; por ello, no resultó sorpresivo lo cerquitas que convivió horas antes de su protesta con el coordinador de los senadores de Morena en el diamante.

De hecho, Ricardo Monreal y Rubén Rocha además de tener una relación muy amigable, tienen muchas coincidencias en la política del proyecto de la 4T. Dada que las condiciones se abrieron en la segunda mitad del sexenio del presidente Obrador, todos los presidenciables mostraron un gesto o, mejor aún, optaron por abrir sus intenciones de cara a la sucesión presidencial del 2024.

Ahí, sosteniendo el bat en la caja de bateo, Ricardo Monreal ha sido muy enfático en sus comentarios. Quiere ser candidato de Morena y, por supuesto, la balanza puede, en un instante a posteriori, inclinarse a su favor. Él perfectamente lo sabe. De hecho, en entrevista en el estado de Sinaloa lo manifestó.

“Una vez que se lance la convocatoria, vamos a inscribirnos como candidatos a la Presidencia de la República y, en su momento, espero contar con el norte, contar con Sinaloa particularmente”.

Así que la postal que retrató su posición en el diamante del juego me hizo recordar el manejo que tiene el Senador Ricardo Monreal como destacado jugador en la cancha política. Su habilidad, como su eficiencia, es parte inherente de su trabajo en calidad de legislador; planea y organiza siempre para tomar mejores decisiones a futuro. Una de esas determinaciones es, evidentemente, la intención abierta y sin tapujos por competir por la sucesión presidencial de la mano de Morena.

Su fildeo demuestra siempre su mayúsculo potencial. Conecta batazos en calidad de jugador de las grandes ligas en la política; su promedio de efectividad es, por mucho, la enorme diferencia que marca para destacar de todos los lanzadores.

Ricardo Monreal dijo que batea mejor en la política. Sin embargo, el béisbol representó, hace un par de días, la antesala del juego más importante de su carrera: la sucesión presidencial. De hecho, él mismo comentó en Sinaloa que se encuentra listo; estará puntual en la caja de bateo preparado para conectar un batazo que, en forma productiva, sea el boleto de participación con Morena.

Como en todos los deportes la política no será una excepción: Ricardo Monreal jugará con una estrategia clara y una técnica útil para sobrepasar todos los obstáculos que se presenten en el camino. Primero, será importante sentar las bases de un método o reglas del juego transparentes y, eso sí, con una contienda respetuosa para seguir logrando la consolidación del partido que, hoy en día, vive un esquema de reestructuración de sus principales estructuras.

Él confía en su propio trabajo y en la capacidad de tejer consensos para sumar cuadros al interior del partido, tomando en cuenta la habilidad y la experiencia que ha demostrado. Ese manejo es, por mucho, las enormes diferencias que marca de los demás aspirantes a quienes dijo, ganará la candidatura.

Para ello requiere eficiencia y poder de convocatoria. Ambas concepciones, son ampliamente dominadas por el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal. Está comprometido no solo con el proyecto de consolidación de la Cuarta Transformación del país, sino que empuja desde su trinchera con mecanismos e instrumentos constitucionales que, por fortuna, han llegado a buen puerto.

Eso significa que, a pesar de que faltan dos años y medio, Ricardo Monreal se sigue consolidando como un favorito indiscutible en Morena. Por fortuna, goza de gran respaldo de la mayoría de los senadores de Morena y de un grupo numeroso de gobernadores, entre ellos, no tengo duda que Rubén Rocha, apoyará su proyecto presidencial.

Aunque, antes de que llegue instante inminente, durante un juego de béisbol el senador tomó un bat y simbólicamente bateó. Figuró un Home Run con casa llena en el diamante. Y, en esa lógica, creo posible que ese escenario pueda ser una opción viable para encontrar la llave de acceso a la candidatura y posteriormente, a la presidencia de la República que se ha considerado, hasta ahora, como un hecho palpable que tiene poderosas razones de una carrera impulsada a través de un promedio de efectividad de bateo.

Cuando conecte ese batazo, se abrirá el camino para un Home Run que marque la diferencia para ganar el clásico de otoño en 2024 con Morena.

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