Armando Arredondo

A propósito de la entrevista que brindé a medios de comunicación el pasado viernes 10 de septiembre en el día mundial para la prevención del suicidio les comparto algunos datos como referencia del incremento del suicidio: Según el INEGI en su comunicado de prensa núm. 520/21 con fecha del 8 de septiembre de 2021 en 2020, sucedieron 7818 fallecimientos por lesiones autoinfligidas en el país, lo que representa 0.7% del total de muertes en el año y una tasa de suicidio de 6.2 por cada 100 000 habitantes.

La tasa de suicidio es más alta en el grupo de jóvenes de 18 a 29 años, ya que se presentan 10.7 decesos por esta causa por cada 100 000 jóvenes.

Para 2018, de la población de 10 años y más, 5% declararon que alguna vez han pensado suicidarse. y del impacto que en los últimos años ha tenido, algunas herramientas que pueden ser de apoyo para identificar aquellas problemáticas que pueden generar las “ideas suicidas” Las estadísticas de mortalidad reportan que, para 2020, del total de fallecimientos en el país (1,069,301), 7818 fueron por lesiones autoinfligidas, lo que representa 0.7% de las muertes y una tasa de suicidio de 6.2 por cada 100,000 habitantes, superior a la registrada en 2019 de 5.6 .

Por sexo, de los decesos por esta causa destaca que los hombres tienen una tasa de 10.4 fallecimientos por cada 100,000(6383), mientras que esta situación se presenta en 2.2 de cada 100 000 mujeres (1427). La idea suicida está más presente en las mujeres de 50 a 59 años (8%), seguida por las niñas y adolescentes de 10 a 19, las mujeres de 40 a 49 años y las de 60 años y más, los tres grupos con 7 por ciento. En la población masculina, la idea suicida se presenta mayormente en la población de 40 a 49 años (6%), continuado por aquellos que tienen de 30 a 39 y los de 60 años y más, con 5% en cada uno de estos dos últimos grupos.

Las cifras anteriormente mencionadas son de mucho impacto ya que es muy preocupante la cantidad de suicidios que se presentan cada año y sobre todo las edades en que se comete ya que esto también nos indica la necesidad de la atención psicológica, pero a su vez la necesidad del acercamiento familiar ya que es la primera instancia donde se deben identificar las conductas que pueden llevar a cometer dicho acto, también es muy importante tener en cuenta que quienes pasan por episodios de intentos de suicidio están pasando por una depresión donde la terapia es determinante para superar estos actos ya que por lo regular en la persona está manifiesta la soledad interna del mundo externo que le rodea es decir que aunque reciba toda la atención familiar, amigos o personas cercanas cuando se tiene depresión no hay manera de modificar ese sentir interno a reserva de la terapia psicológica con el especialista en atender trastornos de la conducta y de la mano con el psiquiatra para la terapia farmacológica y determinar el medicamento que es mejor según su personalidad y tipo de depresión.

La recomendación siempre es acudir a terapia ante cualquier manifestación o señal de conflicto emocional o sentimientos de soledad.

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