Por primera vez, médicos de Estados Unidos realizaron un trasplante de tráquea a una mujer, quien padeció de problemas para respirar tras someterse a extensos tratamientos para el asma que la dañaron severamente.

Ahora respira sin problemas tras recibir un tratamiento novedoso. En enero, médicos en el Hospital Mount Sinai en Nueva York le remplazaron la tráquea.

Los médicos dicen que la drástica operación podría ayudar a otros pacientes, incluyendo a pacientes de COVID-19 que han quedado con la tráquea sumamente dañada por las máquinas para respirar.

“Hemos estado hablando durante 100 años sobre trasplantes de tráquea”, dijo el doctor Albert Merati, cirujano de la Universidad de Washigton, que no participó en la operación.

Pero conectar una tráquea de un donante al sistema vascular del receptor es muy difícil y sería considerado un último recurso, dijo.

“Técnicamente es sumamente difícil”, dijo el doctor David Klassen, director médico de la United Network for Organ Sharing (UNOS), la red que supervisa el sistema de trasplantes en Estados Unidos. “Ha sido muy difícil de lograr”. Hasta ahora, los médicos no tenían muchas opciones para tratar una tráquea severamente dañada.

Durante años, se han empleado diversos métodos para reparar o reconstruir tráqueas, incluyendo extirpar secciones dañadas o remplazarlas con prótesis, tejido cultivado en laboratorio o de la piel y cartílago toráxico del paciente.

Pero esos métodos no son posibles en los peores casos en los que toda la tráquea está dañada.

Algo tan extremo como un trasplante pudiera ser la única solución, dijo el doctor Eric Genden, cirujano del Mount Sinai y quien dirigió la operación.

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