¿Marcelo o Claudia?; sigo insistiendo que también puede ser Ricardo Monreal

Morena nos demostró que el método de la encuesta nata tiene que ver con el verdadero pulso de la sociedad

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Al considerar que la elección del próximo 6 de junio está a 80 días de que se efectúe, hay suspicacia para resolver, ¿quién será el sucesor del presidente Obrador? Pero, ¿qué tiene que ver el proceso venidero con el 2024? Aseguraría que mucho: una de las principales razones es que se juegan bastiones importantes que pueden ser definitivos en el respaldo a futuro. Para sumar posiciones, cada suspirante tiene presencia en los estados; a pesar de que Mario Delgado es un operador incondicional del canciller, Ebrard, nada le garantiza su llegada.

Morena nos demostró que el método de la encuesta nata tiene que ver con el verdadero pulso de la sociedad. Así que ese mecanismo, no puede avizorar absolutamente nada. Todo puede cambiar si el presidente así lo decide. Para comprender con mayor precisión, basta con recordar lo que pasó en la selección de aspirantes a los estados, asimismo, ronda el recuerdo de la designación a candidato por la Ciudad de México en la que Ricardo Monreal era inmensamente superior en conocimiento y popularidad que Claudia Sheinbaum.

El origen de esa premisa, saltó a la luz luego de que, en Palacio Nacional, el presidente habló del proceso electoral del 2024 en el que evidentemente, quiere seguir teniendo continuidad. Lo logrará, de eso no hay duda. Todavía su popularidad y honestidad alcanza perfectamente para posicionar a su sustituto. Pero, ¿Marcelo Ebrard? Puede ser, es un presidenciable del 2024 muy poderoso; tiene una posición clave en la política internacional y mantiene interlocución directa con AMLO.

López Obrador soltó la bomba mediática cuando lanzó el: “estoy muy contento, muy contento, porque hay relevo; porque es de la generación que sigue”. ¿Qué quiso decir?, que evidentemente tiene ya un personaje en la cabeza. Rápidamente la prensa y los columnistas especularon que ese sucesor puede ser Marcelo Ebrard. Bastó con descifrar las señales que realizó en la mañanera donde el canciller estuvo presente. Aunque pidió paciencia, eso no dice nada.

Cuando habló del relevo generacional bien se pudo referir a Ricardo Monreal, Claudia Sheinbaum o el propio Marcelo. Todos son contemporáneos. Asimismo, los tres son perfiles en los que, evidentemente, el presidente puede confiar para ocupar su lugar. Hay testimonios que nada está escrito y más si se trata de la determinación final de Obrador. Faltan tres años, y cualquiera de las cartas lograría despegar o, en su defecto, desplomarse en las proyecciones.

Entonces, el respaldo, puede ser para cualquiera de la baraja de presidenciables. No hay más suspirantes, ni habrá sorpresas que provengan de las entidades: en la mesa de Palacio Nacional hay un perfil del gabinete, el coordinador de los senadores de Morena, y la jefa de la Ciudad de México. Por eso insisto, se especula que el mensaje o señal que envió hace unos días, no precisamente se refirió a Marcelo o Claudia; bien pudo ser Ricardo Monreal, y todos esto lo saben perfectamente. Razones para inclinarse por cualquiera hay de sobra, lo mismo que protagonismo. Lo de las encuestas, no da posibilidades a nadie. AMLO promoverá al que él decida el óptimo, así de sencillo.

Es cierto, habrá “evaluación” en el CEN de Morena, aunque, en el papel real, eso no garantiza nada. A pesar de las quejas que pudiesen darse, la única encuesta que oficial es la que saldrá de Palacio Nacional con la decisión final del presidente, no hay más.

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