Cárdenas Batel, el personaje que pretende ensuciar el proceso de Morena en Michoacán

La relación que sigue arraigada con el Cardenismo en Michoacán

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“Ningún interés personal puede estar por encima del interés de la transformación. Las encuestas son el mejor antídoto contra el amiguismo, el influyentismo y el sectarismo. En Morena el pueblo es quien decide”: Mario Delgado

El ruido pretende desvirtuar el proceso interno de Morena. Justo en la etapa de definiciones hay personajes que quieren manosear la vida interna y democrática de una institución como Regeneración Nacional.

De acuerdo con las versiones que surgieron hace unos días, un funcionario de la oficina de asesores de la presidencia comenzó a inquietar la sede de Morena en la ciudad de México con el único propósito de romper y manchar la toma de decisiones que, seguramente, ya fue ratificada por militantes y simpatizantes de Morena en Michoacán.

Trascendió que desde tempranas horas del viernes pasado, Lázaro Cárdenas Batel comenzó a meter ruido al propio Mario Delgado para que nombrara a Raúl Morón como abanderado en tierras Purépechas en Morena sin el apoyo del pueblo y sin legitimidad, así nada más. Con ese cinismo pretendió tener injerencia como si se tratara de los episodios más oscuros del PRI cuando declaraba al perfil en medio del dedazo y la imposición y a través del influyentismo que dejó claro Mario Delgado, no tendrá cabida en la 4T porque el “pueblo pone y el pueblo quita”.

Si Mario Delgado no mete mano dura en el partido guinda y dan un manotazo, los intereses mezquinos seguirán minando en la toma de decisiones dentro de la institución política de Morena. Pasó en Guerrero donde al final se dividió la contienda en medio de acusaciones, pero también, en el curso de una guerra sucia emprendida en contra de Félix Salgado Macedonio.

Sin embargo, en medio del clima álgido prevaleció la tolvanera que levantó un grupo de actores políticos que metió mano e incidió en el golpe que frenó la aspiración del perfil favorito para ganar.

Un grupo de políticos que se autodenominan actores con civilidad, acechó a Mario Delgado en la Ciudad de México para exigirle frenara y diera revés al nombramiento inminente; entre ellos citamos a Batel.

Eso fue terrible. Habla muy mal de la clase política sin generalizar.

Pero ¿quién es Cárdenas Batel? Podemos rápidamente contestar que fue un personaje que pasó sin pena ni gloria por la geografía Purépecha y sin haber forjado una carrera exitosa como político; con base a ello, disfrutó el legado automático del apellido histórico de consanguinidad, incluso, de una manera en la que se apreció el fracaso institucional de un gobierno que endeudó al territorio de forma grotesca, y falló con la apuesta de los modelos de alfabetización, y abrió la puerta a la constructora brasileña Odebrecht en medio de un esquema amplio de corrupción.

Ahora, despacha desde la Ciudad de México como responsable de la oficina de asesoría al presidente Obrador. Vaya, pese su inocultable gestión que se reconoció como fracaso, sigue empecinado en mantener una injerencia directa en la toma de decisiones en Michoacán.

Justamente su nombre circuló en varios medios de comunicación, donde fundamentaban que, desde la ciudad de México, pretende adueñarse del proceso interno de Morena. Curiosamente lo hizo bajo una operación minuciosa pero al final antidemocrático que pretendió pisotear los estatutos de Morena y sobretodo el mecanismo plural de la toma de decisiones que está en manos de militantes y simpatizantes.

Esto es un llamado enérgico para Mario Delgado. Apenas hace poco, vivió la experiencia de Guerrero. Entonces, no ha sido el caso único; el compromiso de la dirigencia de Morena es proyectar los resultados que emitió el pueblo de México, y dejar de lado la presión externa de personajes que, desde hace mucho, no tienen injerencia en Michoacán, y más, en el momento que se autonombran referentes del estado como el caso de Cárdenas Batel que está asumiendo una intromisión a partir de la esfera del poder público que, además, el presidente Obrador ha sido claro en contra de las campañas de favoritismo y nepotismo cuando se trata de las decisiones de las mayorías de la población.

La relación que sigue arraigada con el Cardenismo en Michoacán, tiene un lugar privilegiado en la historia, sin embargo, para alcanzar objetivos políticos, no puede un funcionario del gobierno federal aprovecharse de esa coyuntura para proponer o imponer perfiles.

No puede verse la democracia amenazada por los intereses mezquinos; esta es una oportunidad histórica para conquistar más territorio y pulverizar a una derecha reaccionaria en las urnas que desvirtuó al país con el lastre de la corrupción.

No puede haber despojo de la voluntad de las mayorías en Michoacán. Se tiene que respetar la institucionalidad del desarrollo que se estableció a través de una encuesta. Lo demás, es politiquería orquestada para manipular un proceso que, con antelación, anunció a un solo ganador que es inocultable— porque la tendencia es abrumadora a favor de Cristóbal Arias Solís, que de un momento a otro hará oficial su nombramiento como delegado de la 4T.

Justamente, esa noticia no tardará porque trascendió que sin contratiempos, se alista su nombramiento desde la sede oficial de Morena en la ciudad de México. Un reporte del diario de circulación el Excélsior publicó el sábado que la designación de Cristóbal Arias Solís avanza sin tropiezos. Pero, mientras que ese axioma aterrice, ni el autodestape anticipado de los perfiles que se rezagan, meterán reversa a la decisión tomada de la inmensa mayoría de ciudadanos.

Como michoacano seguimos insistiendo en ese tema porque nos interesa que se respete la legalidad, la pluralidad y la autonomía de las instituciones encargadas de tomar decisiones junto al pueblo de México. No queremos dedazos que demuestren retroceso y manchen el Lopezobradorismo que duró años forjando su camino.

 

 

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