Javier Lozano

Como si se tratara de una reunión de camaradería entre risas e intercambio de palabras— algunos rostros del PRI, PAN y PRD, se reunieron en lo que más bien parecía un show para que los reflectores captaran la imagen de que, el BOA; está organizado. Están decididos, pero derrotados.

Por un momento pensé que debajo del cinismo y los intereses de una sociedad movida por el odio al presidente López Obrador, y lo más grave para ello, la profunda decadencia que viven hoy en día como una oposición que refleja la alerta de perder terreno y desinflarse por completo en las elecciones intermedias del 2021, estaban actuando con sinceridad. Francamente la trayectoria de la totalidad de ellos— ha dejado mucho que desear de pocos resultados. Una pobreza en cada una de las actuaciones, por esa razón, es imposible que sostengan un arrastre y movilización a fin de captar votos y simpatías.

De todos los políticos que asistieron ayer, ninguno constituye en estos momentos una alternativa de liderazgo. Su interés, surgió, porque la inmensa mayoría de mexicanos no tiene simpatía con ellos; únicamente pretenden capitalizar cualquier coyuntura. Las migajas que ofrece el PRD al parecer no serán suficientes. Aunque PAN y PRI mantengan un promedio igual de intención del voto, tampoco alcanzará.

Seguramente están haciendo cuentas y sumas de los porcentajes que en todas las encuestas salen a medir la proporción con Morena. Esto no funciona así, a pesar de que muchos medios utilizaron la encuesta de Mitofsky para manufacturar una sumatoria y erróneamente fundamentar que, con eso, aplastaría a Regeneración Nacional. Eso es completamente falso, si nos basa que la medición es directamente por partido, no por coalición.

Un ejemplo claro fueron las encuestas de Parametria y Enkoll que, durante su evaluación, midieron escenarios en coalición. Ahí si podemos hablar de un porcentaje en medio de fuerzas políticas. Según los datos de la primera encuestadora que citamos, Morena alcanzaría una estimación de 48% si el abanderado fuese, Cristóbal Arias Solís. Asimismo, Enkoll citó un panorama similar: el senador obtendría una victoria aplastante con más del 44%, es decir, ni en alianza, son competitivos ya que las cifras que obtuvieron oscilan entre 19% con PRI, PAN y PRD.

A pesar de que lo único que los orilló a realizar ese tipo de coaliciones, es naturalmente la lucha por la sobrevivencia, están desinflados. En la actualidad se han dedicado adoptar el mismo lenguaje de desprestigio al mandatario federal; sin embargo, lo más grave de todo esto es que, ni con esa narrativa, crecen. Ahora, con esa nueva apuesta, la desgracia terminará de sepultarlos, sobretodo el perredismo.

Ahora, para que Morena no tenga ningún contratiempo, debe apostarle más que nunca en un perfil sumamente competitivo— que este muy por encima de sus demás contrincantes en el seno morenista. Alguien que durante toda esta fase previa haya obtenido la mayor aceptación de la inmensa mayoría en los estudios de opinión pública. Un rostro maduro que, en las elecciones, demuestre madurez y experiencia. De acuerdo con esa premisa, todas las direcciones apuntan a que, Cristóbal Arias Solís, será el abanderado.

Dominó durante más de doce meses los estudios demoscópicos, incluso, con amplia ventaja.

Según los estudios de Enkoll y Parametria, es el único que puede derrotar al BOA, incluso, con un margen de 2 votos a 1. Del total de esa estimación, la oposición no podrá ni asomar las narices.

Caso contrario, otros personajes honestamente pondrían el riesgo una elección ganable en términos porcentuales y políticos.

Bajo esa lógica, no debe haber margen de duda que, Cristóbal Arias Solís, es la carta más fuerte de Morena.

Finalmente, el BOA no tiene futuro. Morena ganará de forma contundente.

En esa lógica, Cristóbal Arias Solís, ahora más que nunca, tiene que ser el abanderado de Morena; es el único con ese enorme capital político; así lo demostró Enkoll y Parametria.

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