Tres hombres armados han entrado a tiros en la Universidad de Kabul este lunes. Al oír disparos muchos estudiantes y profesores han salido huyendo del campus. Sin embargo, no todos lo han logrado y muchos han quedado retenidos, según han relatado algunos alumnos en sus redes sociales. Casi seis horas después, las autoridades daban por concluida la operación de rescate y confirmaban la muerte de 19 personas, además de los asaltantes. La facción local del Estado Islámico se ha atribuido la acción.

El asalto a la universidad había empezado a media mañana cuando los tres terroristas han irrumpido en el edificio de la Facultad de Derecho donde funcionarios afganos e iraníes estaban inaugurando una muestra de libros iraníes. Primero se oyó una explosión y luego comenzó el tiroteo. Según ha precisado el portavoz de Interior, uno de los asaltantes ha detonado los explosivos que llevaba encima al inicio del ataque y los otros dos han sido abatidos con posterioridad por las fuerzas de seguridad.

Un vídeo difundido por la cadena de televisión afgana Tolo TV mostraba a los estudiantes huyendo mientras se oían disparos de fondo. Muchos de ellos han compartido en las redes sociales escenas de ese momento grabadas con sus teléfonos móviles. “Por favor, Dios, dame paciencia. Han matado o herido a mis compañeros ante mis ojos. Nos han hecho rehenes. La policía no ha llegado”, escribía un estudiante en su Facebook al inicio del ataque.

Poco después, las fuerzas de seguridad bloqueaban todas las calles de acceso a la Universidad de Kabul, al oeste de la capital, y los medios locales daban cuenta de la llegada de comandos especiales al campus.

El Estado Islámico en la Provincia de Jorasán, como se autodenomina la facción local del grupo conocido como ISIS, se ha responsabilizado del ataque en un comunicado difundido por su órgano de propaganda, Amaq. Sin embargo, el presidente afgano, Ashraf Ghani, ha apuntado a los talibanes cuando en su mensaje de condena ha dicho que “los terroristas están atacando centros académicos tras haber sido derrotados en Helmand”. Se refería a la ofensiva que la guerrilla lanzó a mediados de mes contra esa provincia del sur de Afganistán y que motivó la ayuda de la aviación de EE. UU. El Gobierno afgano considera que todos los grupos insurgentes que operan en el país cooperan de una u otra forma para derribarlo.

Con anterioridad, un portavoz talibán dicho que sus milicianos no tenían nada que ver con el asalto, una postura que ha repetido tras los últimos atentados contra civiles. Más allá de las dudas que suscitan sus desmentidos debido a la alianza que mantienen con otros insurgentes, los talibanes tienen interés en distanciarse de este tipo de acciones debido al acuerdo que firmaron con EE. UU. el pasado febrero para la retirada de las fuerzas extranjeras. Todos los extremistas islámicos tienen una larga trayectoria de atentados contra instituciones educativas.

Las escenas difundidas por los estudiantes recuerdan un asalto similar hace cuatro años contra la Universidad Americana de Afganistán, que concluyó con la muerte de 12 personas, además de los tres atacantes. El año pasado una bomba a las puertas del campus atacado este lunes mató a ocho personas. Hace apenas 10 días, un terrorista suicida de la facción local del Estado Islámico mató a 24 estudiantes en un centro de enseñanza de Dasht-e Barchi, un barrio predominantemente chií de la capital.

El atentando contra la Universidad es el segundo que se produce este lunes en Kabul. A primera hora de la mañana, una bomba mató a un policía e hirió a un civil en Khwaja Sabz, una zona adinerada de la ciudad. Tanto la misión de la Unión Europea como el representante de la OTAN en Afganistán han condenado el ataque y reiterado la necesidad de que niños y jóvenes afganos puedan acudir a clase en un ambiente seguro.

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