De acuerdo con el Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en lo que va de 2020, en México se han registros 89 casos de lepra, siendo Sinaloa la entidad con más ocurrencia.

En Sinaloa se han reportado 32 casos de lepra, 15 hombre y 17 mujeres; le sigue Michoacán con 15, 8 hombre y 7 mujeres; Jalisco con 6, 5 hombres y una mujer; Nayarit con 5, un hombre y 4 mujeres.

Mientras que los estados con cuatro enfermos de lepra son Chiapas y Nuevo León. En tanto, los que tienen entre 1 y 3 son: Estado de México (1), Morelos (1), Oaxaca (1), Aguascalientes (1), Baja California (2), Coahuila (2), Guanajuato (2), Quintana Roo (2), Tamaulipas (2), Colima (3), Guerrero (3), Yucatán (3).

¿Qué es la lepra?

La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por Mycobacterium leprae, un bacilo acidorresistente con forma de curva. Afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos.

La lepra es una enfermedad curable; si se trata en las primeras fases, se puede evitar la discapacidad.

Historia de la lepra

La lepra es una enfermedad antigua, descrita ya en la literatura de las civilizaciones de la antigüedad. A lo largo de la historia, los enfermos con lepra se han visto condenados al ostracismo por sus comunidades y familias.

En el pasado el tratamiento de la lepra era distinto. El primer avance importante se realizó en la década de 1940 con el desarrollo de la dapsona. La larga duración del tratamiento —de años o a menudo durante toda la vida— dificultaba su cumplimiento. En la década de 1960, M. leprae empezó a presentar resistencia a la dapsona, el único medicamento antileproso conocido por entonces. A principios de esa década se descubrieron la rifampicina y la clofazimina, que posteriormente se añadieron al régimen terapéutico que más tarde se denominó tratamiento multimedicamentoso (TMM).

En 1981, la OMS recomendó el TMM, que en la actualidad consiste en tres fármacos: dapsona, rifampicina y clofazimina. El tratamiento tiene una duración de 6 meses en los casos paucibacilares y de 12 meses en los multibacilares. El TMM mata al patógeno y cura al paciente.

Desde 1995, la OMS proporciona TMM gratuito a todos los enfermos del mundo con lepra. Inicialmente, el TMM fue financiado por la Fundación Nippon, y desde 2000 mediante un acuerdo de donación con Novartis, que recientemente se ha comprometido a ampliar la donación hasta 2020.

La eliminación de la lepra como problema de salud pública (definida como una prevalencia registrada de menos de 1 caso por 10 000 habitantes) se logró en todo el mundo en 2000. A lo largo de los últimos 20 años se han tratado con TMM más de 16 millones de pacientes con lepra.

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