El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, los retó y perdió. Los del Frente Nacional Anti AMLO salieron a manifestarse en el Zócalo de la Ciudad de México, y fueron miles lo que se unieron en torno a lo que sintieron como un reto y ofensa.

El miedo es la emoción más poderosa que puede ser utilizada para activar el cerebro de las personas y al miedo, hay algo que lo puede vencer: la indignación.

De hecho, lo único que vence al miedo es la indignación y López Obrador está generando un sentimiento de indignación entre millones de mexicanos, sobre todo por la burla y señalamientos directos que les estampa en la cara, con frecuencia.

En realidad, el juego de López Obrador es estratégico y no del todo erróneo. Hay que recordar que el Presidente de México tiene un ADN priísta, que lo hace entender la lógica de la conservación del poder en este país. Sabe que es movilizando, acarreando y metiendo votos en las urnas, como se conserva el poder o se acrecienta.

Durante décadas lo hizo el PRI y el PAN lo replicó con cierto éxito a nivel nacional, y ahora López Obrador hace de esa “organización” que mueve estructuras, su apuesta principal.

Los partidos políticos de México, sobre todo los clásicos (PAN, PRI y PRD), saben de este juego de movilizaciones, pero por el momento están más entretenidos en no ser flanco de ataques del Presidente. Parece que sus esqueletos en el armario son varios y prefieren apostarle a la estridencia en redes sociales contra el MORENA y el Presidente, pero no le apuestan a disputar el poder en la propia arena amloísta: la plaza pública.

La sociedad civil, es decir, la que se organiza, está indignándose cada día más y ya demostró en la Ciudad de México que sí pueden organizarse para salir y llenar las calles. El FRENAA exige la renuncia de López Obrador, lo cual no sucederá jamás, pero eso no importa, porque ya obtuvieron una primera victoria contundente: con la movilización en el Zócalo capitalino, generaron la percepción de que es un movimiento que crece y que puede mover las piezas del tablero electoral en 2021.

¿Cuál era la apuesta o quizá siga siendo la apuesta de López Obrador? Lo explico así: el electorado mexicano llena el Estadio Azteca, y prácticamente la mitad del estadio son proamloístas; la otra mitad, son antiamloístas.

¿Entonces de quién es la mitad del Estadio Azteca que no quiere al Presidente de México? Los partidos políticos podrían jurar que es de ellos, que tienen miles o millones de simpatizantes y militantes. ¿Los tienen? Yo creo que sí, pero dudo que sea en la cantidad que ellos piensan. Las encuestas serias, así lo reflejan.

La realidad, es que está emergiendo la sociedad civil (empresarios, movimientos y algunos apartidistas) que comienzan a ganar lo que no tienen los partidos políticos: la confianza de la gente.

Los partidos no se mueven, porque están desacreditados, pero además porque el Sistema Político es bondadoso y terminará dándoles votos a los del PAN, PRI, PRD (y a los demás), lo cual les garantizará sobrevivir, sin embargo, mal harían en creer que medio Estadio Azteca estará con ellos en las elecciones del próximo año.

La gente está enojada con los partidos. Sí votará por ellos, porque no hay otra opción de parte del Sistema, pero no creo que en este momento este definido que algún partido tradicional lleve ventaja con los votantes indecisos.

Me parece que una #GranAlianza sí es posible, pero teniendo como eje articulador a los integrantes de la sociedad civil. Los partidos políticos tradicionales no van a cambiar. Lo harán en el discurso público, porque no tienen otra opción, pero su lógica es la de siempre: designarán las candidaturas a los caciques partidistas y a los que tienen más años “en la fila levantando la mano”. Jamás aceptarán que un externo llegue a quitarles una candidatura, aunque les garantice votos o el triunfo para el partido.

Por eso, los ciudadanos apartidistas siguen teniendo la gran oportunidad de crecer en la confianza ciudadana. Los errores de soberbia de López Obrador están ayudando, y cuando el rival se está equivocando, no hay que distraerlo. Los partidos políticos siguen haciendo lo mismo y eso los mantiene en el mismo lugar y con la misma percepción.

La #GranAlianza puede ser motivada por el FRENAA, con la gente de este Frente o con otros miembros de la sociedad civil. Si los partidos quieren unirse a esta Alianza, ayudaría, pero sería una Alianza auténticamente ciudadanizada, sin los grilletes de cuotas que imponen los partidos.

El FRENAA lo está haciendo, aunque me parece que deben seguir afinando su comunicación estratégica.

Aprecio una amenaza en el diagnóstico del Presidente de la República: los grupos de interés lo están sacando de foco, porque ahora dedica más tiempo a ellos en sus mañaneras, y eso indica que está perdiendo el control de su agenda. En varios medios no se registra así, y es normal, porque tienen convenios de publicidad con dinero del Gobierno, pero allá afuera, en la calle y en la mente de las personas, se está gestando lo que soltaron los partidos: a los indignados del país, y eso, vence al miedo.

* El autor es consultor, estudia la maestría en Comunicación, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho.
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