Ante la entrada en vigor del nuevo etiquetado frontal para alimentos y bebidas no alcohólicas, el sector empresarial perfila nuevos amparos contra la regulación inscrita en la Norma Oficial Mexicana (NOM) 051.

“Sí hay un número importante de organizaciones empresariales que están llevando amparo y ConMéxico inició su demanda de amparo hace unas semanas. Creemos que hay presuntas violaciones al derecho a la información, salud y el proceso en el que se llevó a cabo la elaboración de la norma”, dijo en conferencia Jaime Zabludovsky, presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico).

De acuerdo con las Minutas y resumen de acuerdos del grupo de trabajo para la atención del anteproyecto de modificación de la NOM-051, el sector empresarial participó en la elaboración de la nueva regulación en materia de etiquetado, toda vez que organizaciones empresariales como la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) y la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) emitieron comentarios y propuestas sobre algunos puntos de la norma por la que se sustituirá el etiquetado GDA.

“La industria alimentaria es 23 por ciento del PIB manufacturero, hay empresas que se dedican a hacer estos productos y etiquetar todos esos productores tienen algún tipo de preocupación; va a haber una actividad importante al amparo de estas”, dijo Jaime Zabludovsky. La organización civil El Poder del Consumidor estimó que actualmente existen más de 30 juicios de amparo por la norma que entró en vigor hoy; entre los demandantes se encuentra la propia Concamin, y compañías como Coca-Cola Femsa y Unilever, entre otras.

“Nuestra preocupación principal es que si la mayoría de los alimentos va a tener sellos, tenemos una preocupación muy seria de cómo este etiquetado puede contribuir a que los consumidores elijan una dieta balanceada y correcta”, dijo el presidente de ConMéxico. Zabludovsky aseveró que toda vez que la primera fase de etiquetado inició hoy, la industria considera que los productos fabricados antes de esta fecha son legales y deben permanecer en anaquel hasta que se agote su venta.

“Dependiendo las categorías, la vida de anaquel es muy diferente. Eso no quiere decir que muchas empresas no hayan adelantado la producción. Las categorías de más larga duración son los enlatados. En el caso de las misceláneas y los pequeños comercios, ellos son los dueños de sus inventarios. Si una tiendita tiene latas de chile que compró en agosto, pueden durar meses, aunque muchas empresas hicieron el esfuerzo de adelantarse”, sostuvo.

En este tenor, afirmó que no debería haber merma de productos, si las autoridades, comercio y representantes se apegan a la regulación; pese a ello, el presidente de ConMéxico coincidió con representantes como Enoch Castellanos, presidente de la Canacintra, quien aseveró que algunos autoservicios han rechazado pedidos de fabricantes por no contar con los sellos de advertencia en sus empaques. “Los impactos económicos son de diferentes tipos.

El esfuerzo que se ha hecho ha sido notable; se da una transición mucho más larga en general para este tipo de etiquetados. Hace cinco años se dio un año para la transición. Esta se está dando en los seis meses más difíciles para el país en varias generaciones. Las empresas lo tuvieron que hacer en plena pandemia, “Podemos no estar necesariamente de acuerdo con todos los requerimientos pero el compromiso de cumplirlo se puede constatar en los anaqueles”, dijo.

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