Dawn Wooten, una enfermera que trabajó en un centro de detención de migrantes en el estado de Georgia, ha presentado una denuncia interna ante el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos por la elevada tasa de esterilizaciones de mujeres en esas instalaciones y por posible negligencia médica, según informa la cadena de televisión CNN.

Wooten, que trabajó en el Centro de Detención de migrantes del condado de Irwin, expone en su denuncia que aunque algunas de las mujeres puede que necesitaran una histerectomía (extirpación del útero), “no pueden estar tan mal los úteros de todas“.

Representada en el caso por el Proyecto de Rendición de Cuentas del Gobierno y por el Proyecto Sur, la enfermera ha conseguido el respaldo a su denuncia de otras organizaciones de defensa de los derechos de los migrantes, como la Alianza Latina para los Derechos Humanos de Georgia o la Red de Apoyo a los Migrantes de Georgia.

La denuncia expone además la preocupación por la gestión de la pandemia de coronavirus en el centro y cuenta con el respaldo de legisladores del Partido Demócrata.

“Las acusaciones presentadas por esta denuncia interna apuntan a un patrón alarmante de condiciones inseguras y a la falta de supervisión en las instalaciones del ICE, de gestión privada”, ha afirmado en un comunicado el presidente de la Comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el demócrata Bennie Thompson, antes de dejar claro que es “increíblemente alarmante” que se pudieran haber realizado esterilizaciones forzosas.

La Comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes de Estados Unidos está investigando las condiciones en ese centro de detención de migrantes en Georgia, en el sureste de Estados Unidos. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha emplazado al inspector general del Departamento de Seguridad Nacional a investigar las acusaciones.

En la denuncia, la enfermera denuncia que un médico extirpó el ovario sano a una mujer que tenía un quiste en el otro ovario. “Todas las que ve tienen una histerectomía. Él incluso ha extirpado el ovario equivocado a una mujer joven. Se suponía que se le iba a quitar el ovario izquierdo por un quiste y le sacó el ovario derecho. Ella se enfadó. Tuvo que someterse a otra operación y terminó con una histerectomía completa”, explica la trabajadora sanitaria.

“Ella quería tener niños, por lo que tuvo que volver a casa y decirle a su marido que no podía tener hijos… No estaba totalmente anestesiada y escuchó al médico decirle a la enfermera que había extirpado el ovario equivocado”, relata Wooten en su escrito.

La denuncia no revela el nombre del ginecólogo que practicó las intervenciones ni cuántas mujeres fueron sometidas a esterilizaciones ni cuándo.

El Departamento de Seguridad Nacional ha respondido que la Inspección General investigará las acusaciones pero también ha señalado que “las acusaciones anónimas no demostradas que se realizan sin detalles comprobables deben ser tratadas con el adecuado escepticismos que se merecen”.

Unos 173 legisladores federales enviaron una carta al Inspector General del Departamento de Seguridad Interna exigiendo una investigación inmediata de las quejas con un primer informe el 25 de septiembre.

“Estamos horrorizados al ver reportes de histerectomías masivas realizados a mujeres detenidas en esa instalación sin su consentimiento pleno e informado”.

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