#LaGranAlianza

“La unión de estos partidos políticos, por sí sola, sumará números suficientes para superar las cifras que registra el Morena"

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En Michoacán, los partidos políticos opositores a López Obrador y al Morena, tienen un problema desde mi perspectiva: lograr competir en las campañas, con una comunicación efectiva. ¿Pueden lograrlo?. Desde luego que sí.

Va una sola idea:

He venido leyendo que perredistas, panistas, priístas y quizá independientes, aterrizarán una alianza electoral para competir contra el Morena, por la gubernatura de Michoacán y algunos otros cargos.

Sin embargo, también he leído y escuchado que “la unión de estos partidos políticos, por sí sola, sumará números suficientes para superar las cifras que registra el Morena en las encuestas actuales”.

Esto me parece un grave error, y explico por qué:

  1. El elector o simpatizante frecuente de cada uno de estos partidos, no necesariamente desea y se sumará a la alianza, porque no le significará nada (significancia teleológica, es la clave).
  2. La figura de los partidos políticos está muy desgastada, pésimamente calificada y los partidos tienen muy mala reputación (sumar partidos, puede ser sumar mala reputación).
  3. Los partidos políticos en Michoacán, no suelen diseñar campañas innovadoras de comunicación política con ADN propio, institucionales. El partido suele convertirse en mero gestor ante el IEM o el INE, de la comunicación de los candidatos.

Lo anterior, son vivencias propias de campañas electorales.

¿Qué hacer entonces?.

Lo primero, es optar por una neurocomunicación política disruptiva.

Lo segundo y en caso de aterrizar una alianza, es diseñar neurocomunicación y neuromarketing políticos, exclusivos para esta alianza. Preferentemente, que se haga de manera externa, para que los equipos de comunicación de cada partido aliancista, no intenten apropiarse del modelo aliancista, pues se correría el riesgo de que se comunique de forma desequilibrada, más a favor de un color u otro.

Lo tercero, es construir un marco conceptual y con psicología cognitiva, que facilite la neurocomunicación política y el neuromarketing político aliancista. Por ejemplo, la etiqueta #LaGranAlianza puede ser un encuadre potente y adecuado. Sin embargo, una etiqueta no generará nada por sí sola, salvo que todo sea alimentado conceptualmente, ideológicamente y pragmáticamente.

#LaGranAlianza como concepto rector comunicacional podría ayudarles, si se construye de manera paralela, para bordear egos. Ahí el gran reto de los partidos políticos.

* El autor es consultor, estudia la maestría en Comunicación, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho.

WhatsApp: 443 31817

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