El gobernador Miguel Barbosa afirmó que nunca tuvo ningún diálogo, ni telefónico ni personal, ni solicitó dinero a Emilio Lozoya.

“Yo estoy limpio, actúo con honestidad y buena fe”, expresó el mandatario de Puebla, luego de que el extitular de Pemex lo señaló de haber recibido sobornos millonarios, con otros seis exfuncionarios, para trabajar en favor de la Reforma Energética.

Barbosa dijo en conferencia de prensa que las afirmaciones de Lozoya “son totalmente falsas y nunca lo podrá probar, lo reto a presentar una sola prueba. Yo no apareceré en ninguna grabación. Nunca hablé con él, jamás”. Por ello, anunció que lo demandará por daño moral.

Acerca del señalamiento de que hizo una gestión con su hermano, dijo que es una mentira. Su familiar tiene más de 30 años de trabajar en plantas de todo el país como ingeniero, pero “nunca ha estado en oficinas centrales”.

De acuerdo con el gobernador, la acusación de que pidió dinero “es una verdadera estupidez, no habrá recibos, ni video, ni grabaciones”.

Recordó que cuando fue líder de la bancada del PRD, su grupo parlamentario se pronunció contra la Reforma Energética. “Nos coordinamos alrededor del liderazgo del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Provocamos un activismo enorme”.

Señaló que cuando ésta fue discutida en el pleno él no pudo acudir por una condición grave de salud.

“Todos los demás estaban a favor de la Reforma Energética. Estoy tranquilo, estoy limpio. Desconozco las motivaciones que tuvieron por origen, para que aparezca yo ahí. Fue una mala estrategia querer involucrar a alguien al que no le van a poder imputar nada”, concluyó.

La acusación de Emilio Lozoya contra Miguel Barbosa se dio a conocer en un documento presentado por el periodista Ciro Gómez Leyva en Imagen Noticias, en el que el extitular de Pemex asegura que el dinero se entregó en efectivo, conforme lo iba indicando el exsecretario de Hacienda Luis Videgaray.

Según la acusación, Lozoya recibió la indicación de atender las peticiones de Miguel Barbosa, las cuales consistían en trasladar a su hermano, trabajador de Pemex, de una terminal de almacenamiento en Guerrero a las oficinas centrales de la Ciudad de México, y de ser así no armaría una revuelta por parte del PRD para la aprobación de la Reforma Energética, además de la entrega de 100 mil dólares.

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