Una empleada de un banco fue secuestrada y obligada a sustraer al menos 10 millones de pesos de su trabajo.

El pasado viernes 29 de mayo, Karina “N”, jefa de cajeros de una sucursal bancaria, salió de su casa en Ecatepec rumbo a su empleo, en la Calzada San Juan de Aragón y Av. Ferrocarril Hidalgo, colonia Constitución de la República, en la alcaldía Gustavo A. Madero.

Sin embargo, un microbús cerró el paso de su automóvil. Del transporte colectivo bajó un hombre, quien con amenazas, la forzó a subir a otro carro. Otros dos hombres se encontraban en el auto quienes le colocaron un “cinturón bomba”, el cual tenía una reloj, tubos de metal, cables, cinta gris y supuestos explosivos.

El presunto artículo explosivo fue asegurado con un candado. Además, le quitaron su teléfono celular y le proporcionaron uno que era de ellos.

Atracaron el banco con video llamada

Los sujetos amenazaron a Karina, ya que le mencionaron que sabían las ubicaciones de su pareja, de sus hijos e incluso de sus padres. Le mencionaron que ella les ayudaría a robar dinero del banco.

Con el celular que le dieron, iniciaron una video llamada. La jefa de cajeros entró a la sucursal, que por la emergencia sanitaria funciona como bodega de efectivo. Los sujetos le especificaron que si se perdía la llamada, harían estallar el cinturón. Ella entró a la bóveda principal y comenzó a llenar  varias bolsas de plástico con dinero.

Arrojó el cinturón en el río

Los delincuentes estacionaron el auto de la trabajadora del banco justo afuera de la sucursal. Le mencionaron que ya tenía las llaves y le pidieron que cargara el efectivo. En total llevó 10 millones de pesos. Los sujetos le exigieron que condujera el auto por varias calles, hasta que en Periférico y Río de los Remedios, en el Estado de México, la dejaron bajar.

Antes de descender del auto, le mencionaron que la llave que quitaría el candado del cinturón estaba en el piso del vehículo. Ella lo tomó y le ordenaron que caminara durante cinco minutos sin voltear. Después de ese tiempo podría quitarse el cinturón y debía arrojarlo al río, de lo contrario, explotaría. Así lo hizo y corrió de ahí.

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ya inició las pesquisas correspondientes sobre el asalto, en tanto que la Policía de Investigación ya revisa las cámaras de vigilancia para averiguar lo que sucedió.

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