Parece que el gobierno mexicano ha optado por la política de no hacer pruebas masivas para no incrementar el número de casos confirmados –de Covid-19-, lo que hace que el dato estadístico que publican diariamente no sea el más real. De hecho, el Gobierno de López Obrador considera que el resto del mundo está mal. Pero sus implicaciones de riesgo van más allá, pues habrá muchas personas con la enfermedad que, estando confinados en sus casas pero sin practicarse la prueba, aún con cuadros sugestivos, no serán contabilizados.

Así lo señaló el coordinador de la bancada del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el congreso de Michoacán, Eduardo Orihuela Estefan, quien al fijar su postura con relación a los datos del desarrollo y evolución del Covid-19 en México, señaló que de acuerdo con la OCDE, a pesar de que la realización de pruebas de COVID-19 es fundamental para comenzar a levantar las restricciones de aislamiento, México se ubica como el país que menos pruebas realiza entre los 36 que componen al organismo internacional.

En la tabla publicada, agregó, nuestro país se encuentra en el último escaño en la clasificación, al realizar 0.4 pruebas por cada mil habitantes, cuando el promedio es de 22.9, mientras que en otro estudio, países con casos de éxito contra el virus, como Estados Unidos, Chile, Panamá, Perú y El Salvador, practican desde mil 500 y hasta 119 mil por cada millón de habitantes; mientras que México aplica apenas 261 por cada millón de personas, debajo todavía de Bolivia, y solo por encima de Senegal, Bangladés y Etiopía.

Por lo anterior, Orihuela Estefan exhortó al Ejecutivo Federal para que realicen más exámenes de diagnóstico entre la población. “Hace falta la implementación de una estrategia de pruebas exitosa. Si queremos aplanar la curva de contagios y recuperarnos rápidamente, se requiere analizar e identificar a más personas infectadas, con el fin de asegurarlos y dictar medidas para que no propaguen más la enfermedad. Y es que, aunque quieran negarlo, es imposible ocultar los brotes de Coronavirus”.

En tanto, todo sigue siendo un misterio sin resolver. Al tiempo que surgen nuevas polémicas, como la declaración del hijo del director de la CFE, Manuel Barlett, que admitió haber vendido 20 ventiladores para pacientes con COVID-19 al IMSS, aunque aclaró que, supuestamente, la venta se realizó de forma transparente y a precios “razonables”. Ni más ni menos que 31 millones de pesos, de acuerdo con fuentes de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, abundó Eduardo Orihuela.

Tras señalar que hay denuncias de que se esconden fallecimientos, disfrazándolos de otras enfermedades, consideró que a partir de las pruebas selectivas, expertos en el manejo de datos refieren que las cifras oficiales deberían ser multiplicadas por 20 o hasta 30 veces, para obtener el número real de contagios en el país. Es evidente que el Gobierno de México tiene otros datos, de los cuales no hay que fiarnos, ya que contienen errores de consistencia y no están validados.

El Presidente López Obrador y su equipo han presumido como mérito propio la reducción de la movilidad social, pero en realidad, han sido el peor, o mejor dicho, el más grande e indignante ejemplo a nivel internacional de lo que no se debe hacer, pues irónicamente no solo no extreman medidas, sino que, por el contrario, el mandatario federal hasta hace muy poco seguía repartiendo besos y abrazos, y convocando a la gente para que no dejara de salir a la calle con normalidad, porque, según sus colaboradores, ‘la fuerza del Presidente es moral, no es una fuerza de contagio’.

Eduardo Orihuela señaló que esta es “la batalla más grave de los últimos 80 años, en México la sociedad ya rebasó a su gobierno. Porque ante la poca acción y capacidad de respuesta, la población, observando lo que pasa en el resto del mundo, asumió su responsabilidad.

Para cuando el gobierno tomó como premisa la recomendación “Quédate en casa”, entonces la movilidad de la población ya había bajado hasta 70 puntos porcentuales; 60 de ellos gracias a la consciencia social y solo 10, quizás y sin conceder, a la recomendación gubernamental.

Entre los desafíos por enfrentar, todavía se encuentra el laboral, si consideramos que el 55 por ciento de la población nacional depende o se sostiene de un empleo de tipo informal, por lo que, aún con las recomendaciones que sugieren no salir, para muchos es imposible dejar de trabajar, pues su economía vive al día; el impacto sobre el empleo resultará devastador, pues según un informe de la OIT y el Banco Interamericano de Desarrollo, el mercado laboral de México se enfrentará a graves desafíos, solamente en abril se calcula la pérdida de al menos 700 mil empleos, un dato sin precedente.

Finalmente y llamando a la solidaridad, Eduardo Orihuela consideró importante que el Gobierno Federal encamine parte de sus medidas a paliar la protección de los trabajadores. La mala noticia es que hasta ahora ni siquiera ha anunciado un plan estratégico eficiente de rescate económico a la altura del desastre que viene. Apenas dispuso de un 0.3 del PIB a los programas de apoyo económico para aliviar la debacle.

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