Aunque los niveles de radiación en el bosque que rodea la planta nuclear de Chernóbil son más bajos de lo que fueron después del desastre nuclear del 26 de abril de 1986, aún representan un peligro para el sitio, más cuando ocurren incendios como el que actualmente tienen lugar en la también llamada Zona de Exclusión, que ya alteró los registros de radioactividad.

Desde que se detectó el fuego forestal, las lecturas de radiación se han modificado, con el viento soplando hacia Rusia, Bielorrusia y Ucrania. “Hay malas noticias: hay una radioactividad superior a la normal en el corazón del incendio”, anunció hace unos días Egor Firsov, funcionario ucraniano a cargo del servicio de inspección ecológica.

​Aunque los servicios de emergencia aseguraron que no se había registrado ningún aumento de la radiación, el sábado 4 de abril afirmaron que tenían “problemas” para extinguir el siniestro debido a un incremento de la radioactividad en algunos lugares. La evaluación ante el peligro tóxico no ha sido constante.

Por su parte, la Agencia de Administración de la Zona de Exclusión señaló que este desastre, presuntamente causado, quemó más de 8 mil 600 acres durante la semana pasada. Además, 400 bomberos y varios helicópteros fueron desplegados en el lugar.

Olena Miskun, experta en contaminación del aire, afirmó que el gran riesgo de los incendios en esta zona proviene de la inhalación, a través del humo, de pequeñas partículas radiactivas arrojadas hace años desde el núcleo abierto del reactor.

“El viento puede elevar partículas calientes en el aire junto con la ceniza y soplar hacia áreas pobladas”, dijo la ambientalista en una entrevista, aunque agregó que “tenemos la suerte de tener medidas de cuarentena ahora (…) La gente se queda en casa, camina menos y usa máscaras”.

El jefe interino de la inspección ecológica gubernamental, Egor Firsov, había anunciado que la radioactividad en el epicentro del incendio había aumentado mucho, y publicó la imagen de un contador Geiger que indicaba un nivel de radioactividad 16 veces más alto de lo normal.

Pero hace unos días, la portavoz del servicio estatal para situaciones de emergencias, Olga Kozak, aseguró que “no hay ningún aumento en el nivel de la radioactividad”.

El operador turístico Yaroslav Emelianenko escribió en Facebook que uno de los incendios había llegado a la ciudad abandonada de Pripiat, construida para los trabajadores de la planta y sus familias.

Advirtió que las llamas estaban a solo 2 km de donde se almacenaban los desechos más peligrosos de la central nuclear.

Emelianenko también dijo que si el incendio rodeara Pripiat causaría un desastre económico, ya que las visitas turísticas supervisadas proporcionaban valiosos ingresos

En 2018, más de 70.000 personas visitaron la ciudad. En 2019, esa cifra fue aún mayor después del éxito de la miniserie “Chernobyl”, de HBO, sobre el desastre.

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