Cuidado con la derecha golpista mexicana

La opinión de Ariel Mendoza ✍🏻

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Desde hace algunos meses comenzó a moverse el ajedrez político y social de Latinoamérica, desde las movilizaciones en Ecuador y Chile hasta el triunfo de la izquierda en Argentina; así como el golpe de Estado en Bolivia, el cual, ha sido negado por algunos medios de comunicación que claramente difunden información antidemocrática y promueven la propaganda estadounidense.

Y es que debemos analizar que los golpes de Estado modernos no se comparan a los de décadas anteriores. Antes, la invasión era militar y agresiva, ahora simplemente buscan un chivo expiatorio que se asuma como “líder”; una sociedad reaccionaria y una clase opulenta que esté en desacuerdo con las políticas públicas en beneficio de los trabajadores, ¡ah y claro! se me olvidada… un patrocinio por parte del imperio norteamericano, que sin duda, busca un beneficio en la explotación de los recursos naturales de América Latina.

Muchos fueron los líderes que surgieron y que dieron un giro significativo a las ideas de atraso por las que atravesaba Sudamérica en décadas anteriores. Una izquierda latinoamericana con diferencias notables pero que encamaraba sus ideas con base en el progreso y avance; Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Lula da Silva en Brasil, Nestor Kirchner en Argentina y el Frente Amplio en Uruguay.

Así pues, México otorgó asilo político a Evo Morales después de que se gestara un golpe de Estado en su contra, sin embargo, me preocupa de sobremanera la reacción que han tenido algunos dirigentes de la derecha en México, para ser más exactos los del Partido Acción Nacional y del Partido Revolucionario Institucional, que en su desesperación por generar algo de “oposición” al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, han lanzado mensajes de odio. Tal es el caso de Marko Cortés quien no perdió el tiempo para publicar en su cuenta de Twitter: #NoAsiloADictadores. O el de Mariana Gómez del Campo quien acusó de intervencionista a la 4t; o mejor aún el de Carlos Romero Hicks quien exhortó a Ebrard a “no manchar la honorabilidad de la política exterior mexicana”. Pero mi pregunta es, ¿de cuándo acá son tan demócratas?  si solaparon la guerra fallida contra el narcotráfico de un Presidente de la República que entró y salió por la puerta trasera lleno de dudas en su supuesto triunfo, algo realmente contradictorio. Y bueno, qué decir del PRI, que tampoco se ha caracterizado por ser un partido muy democrático que digamos.

Sin duda el “lamento boliviano” le deja muchas lecciones a México, por un lado, no dejarse influenciar por los mensajes de odio y de racismo, no desgastar a las instituciones públicas y blindarlas con personajes que tengan la calidad moral para ejercer una verdadera justicia social. Por el otro, la izquierda debe tener en cuenta que los cambios generacionales deben venir de la mano en los procesos democráticos, el preparar cuadros nuevos debe ser una clara estrategia de la política interna. Y, por último, respetar la democracia a toda costa, porque nos llevó más de 70 años lograr que ésta se consolidara.

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