Los toros bravos y los novillos no tienen otra función en la naturaleza más que la de la tauromaquia, la fiesta brava en la arena, sostuvo Pablo Moreno Valenzuela, presidente de Casa Toreros.

El empresario apuntó que los toros bravos y los novillos están hechos para embestir y no para ser domesticados, por su naturaleza salvaje y en caso de que la fiesta brava se termine en algún punto, la especie se extinguiría.

Agregó que las vacas no dan leche como se esperaría y los toros no se pueden domesticar, por lo que los animalistas cometen un error al oponerse a la fiesta brava puesto que la única función de estas especies es la de ser toreados.

Moreno Valenzuela recordó cómo la ley que prohibió a los animales en los circos acabó con la vida de cientos de ejemplares que lejos de ser rescatados, fueron abandonados a su suerte provocando su muerte, por lo que la fiesta brava debe continuar para evitar una situación similar.

En este sentido dijo que en México hay más de 5,000 cabezas de ganado que desaparecerían, además explicó que tan solo el 10 por ciento del total de toros y novillos que se crían van a la plaza de toros. En Michoacán anualmente hay entre 70 y 80 festejos taurinos al año.

Por su parte el empresario ganadero Florentino Ramírez añadió que la fiesta brava no solo se concentra en matar al toro ante el público, sino que lo envuelve cultura y tradición, como la gastronomía, la poesía, la danza, la religión y el deporte.

Asimismo el empresario michoacano, Agustin Arriaga Diez dijo que la fiesta taurina deja una importante derrama económica para el campo y la ciudad puesto que depende de diferentes rubros sociales.

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