Queridos amigos es un verdadero placer volver a tener contacto con ustedes, el psicomentario es una cápsula televisiva, de radio o columna realizada desde hace años con el objetivo de ver el deporte, específicamente el fútbol desde otra arista, aclarando siempre que no hay una verdad absoluta, es relativa, y que la intención de la información aquí vertida siempre será con el fin de aportar mayores elementos desde esta disciplina psicológica a nuestro tan amado deporte o como decía un buen maestro, para ampliar nuestras dudas que nos motiven a continuar la investigación.

Días atrás fui invitado por un buen amigo (Salvador Barajas) a la 9na. Investidura del salón de la fama Internacional, la cual tiene su sede en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, pero para fines de mercadotecnia y de ampliar sus horizontes internacionales, la directiva ‘tuza’ tuvo a bien llevar la votación a la ciudad de Madrid España, en donde fuimos atendidos de una excelente manera, redondeando esa estadía con una visita al Santiago Bernabéu para ver un partido de fútbol, así como apreciar en su galería el cumulo de trofeos que han obtenido los merengues en estos más de 100 años de existencia.

Pero lo que quiero compartirles el día de hoy, es algo que dado a hacer mi primera experiencia realmente me impacto. Muchas veces escuchamos de los futbolistas a la hora de hacer un viaje trasatlántico, referirse a un cansancio mental y corporal debido a esos viajes y su problema de adaptación para poder jugar en el equipo al que llegan con huso horario diferente, su presentación o debut se retarda debido a esa sensación que presentan por tiempo muy diverso en cada uno de ellos.

Bueno, pues para empezar, a este servidor le toco el preciso momento del cambio de horario, en el justo instante en que volábamos de Colombia a España y viendo a través de la ventanilla fue impactante atestiguar como de venir en un horario nocturno, cambiamos al diurno, la experiencia fue como quien ingresa en tu recamara a altas horas de la noche y enciende la luz inesperadamente, la sensación subsecuente era que, mientras el cuerpo solicitaba descanso, la mente trabajaba tratando de adaptarse a la luz del día, sobra decir que durante varios días el cambio en mi ciclo circadiano hizo estragos en mi metabolismo “confundiendo” al reloj del cuerpo, este fenómeno denominado “jet lag” nos trajo por varias noches durmiendo hasta muy tarde y lógicamente somnolientos durante las horas del día, solo hasta ese momento pude reconocer exactamente de lo que hablaban los jugadores de fútbol, durante tanto tiempo, hasta que no se vive la experiencia físicamente puedes comprender la magnitud de cambios que el cuerpo y mente presenta, siendo sincero, yo era uno de esas personas que anteriormente criticaban al jugador, llegaba a pensar, el que es bueno, donde quiera es bueno, y si se le está contratando, es por una necesidad del equipo y es para que juegue lo más pronto posible, ¡cuan’ equivocado estaba!

Mis respetos y disculpas para tanto jugador que si bien no lo exprese, si llegué a pensar que se alargaban su fecha de debut por otras cuestiones frívolas, hoy me doy cuenta que todos los cuerpos reaccionan de forma diferente al “jet lag”.

Pero es importante mencionar que también existe el “jet lag” social, este se produce cuando hay grandes diferencias entre el horario de sueño del fin de semana (días libres) y el horario de los días laborales.

Hoy investigaciones de universidades británicas y estadounidenses han concluido que vivir en contra de nuestro reloj biológico puede contribuir a la aparición de disfunciones metabólicas y de sus consecuencias, asociados a una salud más pobre, enfermedades de corazón, mal humor, fatiga mental y corporal, así como somnolencia.

Así que es mejor dormir regularmente, y si me está leyendo en este momento de noche, le doy un consejo, váyase a la camita… ¡y que sea directo a dormir!

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