Soledad como síntoma en la dinámica de la relación de pareja

La opinión de Armando Arredondo ✍🏻

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En los últimos años las relaciones de pareja han tenido una multiplicidad de cambios en la dinámica, desde las ideas preconcebidas que socialmente, culturalmente, familiarmente e individualmente vamos creando del significado del amor complementado en una relación ideal de pareja ya sea noviazgo, unión libre, matrimonio, relaciones que pueden tener éxito o no.

El vínculo amoroso es considerado como un proceso de estructura cambiante que tiene un principio y una terminación que cursa por diferentes etapas y niveles de intensidad que van desde los años infantiles, un primer enamoramiento edípico y luego un gran enamoramiento caracterizado por la pasión y la idealización, etapa que puede ser o no correspondida, con la consiguiente ruptura y duelo, o bien, si el sentimiento es compartido puede llegar a consolidar un vínculo de pareja con o sin contrato matrimonial. (“Sobre el amor, la pareja y sus complicaciones”, en F. Velasco (2006).

A raíz de la conformación del vínculo amoroso como lo manifiesta el Dr. Félix Velasco, es importante tener en cuenta que en una relación de pareja la soledad está implícita en la dinámica de interacción con el otro pudiendo esto llevar al éxito o fracaso de la relación, la soledad que muy pocas veces se pone en el contexto de la atención en la interacción psicológica de las relaciones y que puede ser la gran lucha que una pareja sin saberlo puede estar llevando en su relación. Si en la constitución que tengo como persona resultado de mi historia de vida la “soledad” me ha acompañado a lo largo de mi historia de vida, la defino “soledad fantasma” que como síntoma de mi conducta siempre estaré destinado a la completa incomprensión de mis necesidades, sentimientos y pensamientos que como consecuencia estaré destinado al fracaso en la incomprensión del mundo e incomprensión del otro, por eso el síntoma desde la perspectiva psicoanalítica se trata de un acto nocivo e inútil que el sujeto realiza contra su voluntad, experimentando sufrimiento y que puede agotar su energía psíquica llegando a incapacitarlo. Es aquí donde la soledad como síntoma puede incapacitar para tener una dinámica sana en las relaciones de pareja, precisamente por el sufrimiento que implican los ideales de pareja establecidos que no fueron logrados  y como consecuencia se vive en este sentimiento de “soledad fantasma” no se ve pero acompaña siempre, es el sentimiento de soledad entre el deseo y la defensa, el deseo de ser no manifiesto por la defensa ante el probable riesgo de no ser escuchado ni comprendido.

Desde Holmes (2001) al citar a Bowlby afirma que una paradoja de la relación de pareja es que estar solo puede lograrse. Entonces la soledad como síntoma determina la dinámica de la relación viéndose solo en la pareja con la pareja sin que se viva sin el otro y esto puede determinar el destino de cualquier tipo de relación amorosa.