Libro de la semana ūüďĖ: SIDI

La recomendaci√≥n literaria de Salvador Ch√°vez Ortiz ‚úćūüŹĽ

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El arte del mando era tratar con la naturaleza humana, y √©l hab√≠a dedicado su vida a aprenderlo. Colg√≥ la espada del arz√≥n, palme√≥ el cuello c√°lido del animal y ech√≥ un vistazo alrededor: sonidos met√°licos, resollar de monturas, conversaciones en voz baja. Aquellos hombres ol√≠an a esti√©rcol de caballo, cuero, aceite de armas, sudor y humo de le√Īa.

Rudos en las formas, extraordinariamente complejos en instintos e intuiciones, eran guerreros y nunca hab√≠an pretendido ser otra cosa. Resignados ante el azar, fatalistas sobre la vida y la muerte, obedec√≠an de modo natural sin que la imaginaci√≥n les jugara malas pasadas. Rostros curtidos de viento, fr√≠o y sol, arrugas en torno a los ojos incluso entre los m√°s j√≥venes, manos encallecidas de empu√Īar armas y pelear. Jinetes que se persignaban antes de entrar en combate y vend√≠an su vida o muerte por ganarse el pan. Profesionales de la frontera, sab√≠an luchar con crueldad y morir con sencillez.

No eran malos hombres, concluyó. Ni tampoco ajenos a la compasión. Sólo gente dura en un mundo duro.

Fotograf√≠a ūüďł: Especial

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