Un cambio generacional

La opinión de Ariel Mendoza ✍🏻

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Hablar de política es hablar de juventud; y es que los grupos juveniles al interior de los partidos políticos representan un sector de suma importancia para la implementación de políticas públicas encaminadas al fortalecimiento y el desarrollo de las nuevas generaciones, así como al cambio diferencial que debe aportar mejores ideas al viejo sistema de partidos políticos que prevalece actualmente en México. Al menos esto en la teoría, ya en la práctica es totalmente distinto.

En las pasadas elecciones, cuando menos en Morelia, fueron pocos o más bien nulos los cuadros jóvenes menores de 30años que figuraron en las boletas a diputaciones locales yfederales; lo que supone que en los procesos internos de los partidos políticos no hay cabida para los jóvenes, es decir, ni fu ni fa. Siendo una cuestión preocupante, ya que Morelia se compone en su mayoría por estudiantes, que, aunque no sean oriundos de la capital michoacana si cuentan con su INE establecida en la ciudad de la cantera rosa.

No me gusta ser mal pensado, pero para los jóvenes la democracia no ha llegado todavía, siguen siendo la carne de cañón en cada proceso electoral, repartiendo propaganda, pegando calcomanías y agitando banderas para posiblemente algún día aspirar a ser “alguien” dentro de la política. Dicen los ya establecidos que ese es el primer paso, pero en mi particular punto de vista los jóvenes están para más; para tomar decisiones, para crear estrategias y para influir en las decisiones que aquejan al Estado, a la ciudad o al país.

Algunos partidos políticos comenzarán la renovación de sus dirigencias estatales. En Morena existen al menos seis candidatos de los cuales cuatro son relativamente jóvenes, si bien no son menores de 30 años, si representan un cambio generacional al mando de un partido político; Osvaldo Ruíz Ramírez, Juan Pablo Celis, David Soto Quizaman y Juan Pablo Puebla Arévalo. Quiénes al parecer tienen propuestas frescas e innovadoras para el cambio de dirección que necesita Michoacán.

Sin embargo, en el PRI los dinosaurios michoacanos aún no se han extinguido, y es que contando con una estructura fortalecida de jóvenes con sus famosas “Escuelas de Cuadros”, no han logrado consolidar una propuesta real, encaminada al cambio de dirigencia de un partido casi moribundo. Su estrategia es errónea, ésta debe ser proyectando a su estructura juvenil, dándoles la oportunidad de figurar en los siguientes comicios.

En el PAN, en MC y en el PRD la cosa da un giro de 180 grados, y es que ahí los dirigentes son algo así como los dueños de la franquicia, los que toman decisiones a diestra y siniestra, los que dicen “vas o no vas” sin consultar a las bases, no generalizo, no me mal interpreten, quizá en algunos municipios hayan optado por un modelo juvenil para desarrollar y empatizar con la población joven, que esto es digno de admirarse, pero, al menos en Morelia no sucede así.

Concluyo acotando que el cambio generacional en política debe llegar tarde o temprano, sin embargo, parece estar esperanzado a padrinazgos o a herencias de aquellos que ostentaron el poder y hoy buscan reivindicar un apellido que en lugar de beneficiar afecta al portador.

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