La palabra “independencia” para muchos jóvenes significa ser dueños de sus propios horarios, no tener que dar explicaciones, e incluso libertad. Pero independizarse, al igual que México hace 205 años, implica decisión, organización y muy buena planeación.

¿Te suena la frase: “Mientras vivas en esta casa se hace lo que YO diga.”? (Entiéndase por “YO” el ser o seres que todo lo saben y todo lo pueden). Es decir; mamá y papá.

Así que si optas por ser independiente de ese gobierno, hay algunas cosas que debes saber sobre ello.

  1. Mamá y papá ya no serán tu chequera personal. Si eres de los que dicen “voy a salir” como sinónimo de “dame dinero” y no de pedir permiso, pues ahora tú tendrás que solventar todos tus gastos, incluyendo las cervezas.
  2. Si bien sabes definir tu casa por lo que NO es; no es un hotel, no es un restaurante, no es casa hogar para tus amigos. En tu hogar independiente podrá ser eso y más, como: bar, club nocturno, centro de reuniones, entre otros.
  3. Hablemos de comida. Si en casa te enseñaron a que no te debías levantar de la mesa hasta que acabaras tus alimentos porque, sino no salías a jugar o sino no había postre, o incluso el recordatorio de que hay niños que no tienen qué comer, pues el ser independiente quiere decir que puedes comer en la sala, en tu cuarto, en donde quieras y levantarte cuantas veces quieras. Total… No están mamá o papá vigilándote.
  4. Lo bueno es ya sabes cocinar ¿no? O mínimo sabes calentar tortillas. Toda madre te “encarga” las tortillas de vez en cuando y cuidado con que se te quemaran. Lo cierto es que voltear las tortillas del comal no es nada fácil; implica cierta inteligencia, valentía, destreza y rapidez. Así que si no sabes hacer esta difícil tarea, las tortillas deben ser eliminadas de tu dieta diaria. O entrénate bien antes de pensar en ser independiente. Sino tu dieta estará basada en sopas instantáneas.
  5. La ventaja de esto es que te puedes portar mal sin el temor de que tu mamá o papá quiera regalarte al señor de la basura como cuando eras niño, o a cualquier persona que se le cruzara por el camino y le decía “¿verdad que usted se lleva a los niños que se portan mal?”.
  6. Y así, tu buena o mala conducta en casa ya no será evaluada por seres sobrenaturales como el coco que te iba a llevar en la noche, o los Reyes Magos que no te llevaban regalos si te portabas mal, o para colmo, Santa Claus que te dejaba un pedazo de carbón. ¡Oh! Pero al ser independiente tampoco recibirás esos regalos.
  7. Lo bueno es que tu mamá ya no jugará el papel de dentista diciéndote que te va a tumbar los dientes si le contestas mal. Lo malo es que si realmente necesitas de los servicios de un dentista, esos corren por tu cuenta $.
  8. Si te sientes mal, en tu solitaria independencia, recuerda que no hay mal que no sucumba ante el poder del té de manzanilla, o seguramente estás prevenido con un botiquín o “cajón” de medicinas como en casa de tus padres. Sino, una llamada a tu mamá será lo más conveniente.
  9. ¿Ya no tienes ropa limpia que ponerte? ¿Y ahora? A reciclar…
  10. La mejor parte de ser independiente es que te olvidarás de las frases de tus padre como: “te lo dije”, tampoco habrá más conteos hasta 3, el típico “te doy 3… una, dos…” ¡Corre! O qué tal la famosa frase “no soy tu sirvienta” lo malo es que ahora tú eres tu propio sirviente.
  11. Una más… ¡Ahora serás el dueño de la televisión!, claro, si es que con tu presupuesto te alcanza para comprarte una.

Hay que mencionar también que la basura no se va a sacar sola, el papel higiénico no aparecerá mágicamente cuando se acabe el anterior y el refrigerador tampoco se rellenará solito. Además se llega la hora de pagar el gas, la luz, el agua, el internet, la renta, etcétera etcétera. Al tiempo que debes mantener limpia tu casa, depa o cuarto. Tendrás mucho tiempo para estar con tus nuevos BFF; la escoba y el trapeador.

Es ahí cuando te preguntas… ¿quién hacía esas cosas mágicas en casa de tus padres? Y sabes la respuesta. Ahora alguien (tú) tiene que hacerlas.

Te vendría bien una guía de supervivencia.

¡Oh!, y para pagar tus gastos, obviamente debes trabajar, al tiempo que estudias si es que lo haces, pero, después de un día pesado de trabajo, ¿te quedan ganas de salir de fiesta?