Si… autorretratarse no es nada nuevo, ¿por qué ahora se ha convertido en todo un fenómeno viral?

“En las redes sociales, en particular, se ha creado la necesidad de que todos vean que –yo estuve-, que todos vean que –yo fui-, que todos vean que –yo sí existí– en un momento y en un lugar en particular; la selfie es una versión de  mismo que se plasma como un testimonio de mi vida en pequeños tramos o eventos”, refiere Guillermo Wusterhaus, fotógrafo profesional.

Antes, era una simple fotografía, una autofoto (incluso tomada por descuido) o bastaba con pedirle a alguien “tómame foto porfa”. Hoy significa más que eso. La rápidamente popular selfie, que en español se pronuncia selfi dado que palabra proviene del inglés, hace referencia a conceptos como; yo, mí mismo, mi persona.

Una selfie es una fotografía común. Así de simple. Pero a su vez, parece significar el momento o el instante para probar que existimos, que ya adelgazamos, que estamos felices, que fuimos al concierto, la cantina, la escuela, con la familia, los primos, los amigos. La selfie es testigo.

Captar nuestra imagen en un teléfono celular, parece saciar la necesidad de existencia, somos famosos si de inmediato la subimos a las redes sociales y, a través de un like, nos ganamos la aprobación de nuestros conocidos virtuales.

“Es la tecnología de la vanidad. No le encuentro sentido a esto, es fotografía chatarra”, asegura Wusterhaus.

La selfistoria

Todo comenzó en los años recientes con la aparición de los teléfonos celulares con cámara. Aunque para tomarse una selfie primero tenías que voltear, oprimir el botón y luego ver el resultado. Era más difícil puesto que en esas fotos había planos cortados, papadas, caras feas, ojos de borrego a medio morir e infinidad de cosas que no nos gustan. Esto se solucionó con la invención de la cámara frontal, la cámara ideal para selfies. Resultó mucho más fácil mirarse directamente para hacer caras o gestos a tu gusto y oprimir el botón y como la mayoría de los teléfonos inteligentes ahora cuentan con internet, ¡voilá!, de prisa se cargan a las redes sociales para comenzar a recibir elogios en segundos.

“En fotografía y artes visuales es todo un género, esto no es privativo de las nuevas tecnologías ni de la fotografía, sino que viene ya de herencia, en particular de la pintura. Los más grandes pintores se han hecho su autorretrato, muy buenos fotógrafos se han autorretratado y todos nos hemos hecho nuestra selfie. No es nada nuevo, lo que sí es nuevo, es la rapidez con la que compartimos las fotos”, reflexiona Guillermo Wusterhaus.

Foto: Mayra Toscano
Foto: Mayra Toscano

Guía básica para selfiarte

Tomarse una fotografía de éstas no tiene mucha ciencia pero sí requiere de ciertos pasos para que sea una buena foto y que no hagas el ridículo. Pues si los likes y los piropos tardan en llegar y te preguntas ¿en qué fallé?, he aquí algunas recomendaciones.

  • Pon orden en tu cuarto si acaso parece un cuchitril.
  • Debes buscar tu mejor ángulo, mírate antes al espejo y búscalo, seguro lo encuentras.
  • Manda un besito a la cámara, aunque hay quienes opinan que eso es muy 2012 pero muchos lo siguen haciendo.
  • Asegúrate también de que no se te vea la lonja, más si te retratas de cuerpo entero o frente al espejo de tu ropero para demostrar que el ejercicio o la dieta hacen lo suyo.
  • Sube tu foto a redes sociales con un mensaje sugerente para cosechar los ansiados likes. Ah no está de más decir que las fotos en los baños están prohibidas. Aún y cuando tengan muy buena luz.
  • Ah, lo olvidaba, no abuses de los filtros, es decir, esos efectos con los que casi borras tu nariz de las fotos y eliminas las imperfecciones. Tal vez Vincent van Gogh o Frida Kahlo usaron filtros en alguno de sus autorretratos, pero no hay que abusar de ellos.

Bueno, y ¿es malo tomarse selfies

Aparentemente no tiene nada de malo, aunque corrió el rumor en redes sociales que la selfitis” (acto de tomarse muchas selfies) era una enfermedad mental, pero poco después resultó una nota que no tenía sustento… uno más de los muchos rumores de internet. Sin embargo,  esto no deja de llevar implícita la posibilidad de convertirse en vicio, en una conducta adictiva, narcisista y egocéntrica.

Si tienen duda y no te atreves a consultar al doctor, aquí te compartimos algunos de los tipos de selfimanías para que puedas ubicar el nivel en el que te encuentras:

  • Selfitis Borderline: personas que se toman tres o más fotos diarias pero que no las comparten en sus redes sociales, es decir, esas fotos se quedan en su “egoteca”, fototeca o carpeta de su computadora y punto.
  • Selfitis Aguda: personas que se toman tres o más fotos diarias y las suben de inmediato a las redes sociales. Hay quienes las borran si no reciben likes.
  • Selfitis Crónica: Se toman más de seis selfies al día, en cualquier situación o momento y la comparten compulsivamente en cada red social, así sea un velorio… bajo el indicativo argumento: “pal feis”.

Sefimaniáticos hablan

“No tiene nada de malo tomarse fotos, me gusta tomarme fotos”, comenta con sinceridad Daniela, una chica de la Universidad Vasco de Quiroga de la ciudad de Morelia, Michoacán. Y sí. Echando un vistazo a sus redes sociales, se puede observar que hay una cierta obsesión con autorretratarse. Y con el abuso de los filtros, debería leer nuestros consejos. Ella se considera a sí misma una selfiitica aguda, pues ha llegado a borrar fotos cuando no recibe likes o comentarios aduladores: “me levanto temprano, me maquillo, me arreglo y me voy a un espejo que tengo donde salgo de cuerpo completo y ahí me tomo fotos antes de salir. No subo todas, claro está, sólo las mejorcitas.”

Sus fotos van desde ella sola en su cuarto, en su salón de clases, en algún bar de la ciudad con sus amigos, en la playa e incluso en el baño de su universidad.

Guillermo Wusterhaus comenta que “hasta que seamos conscientes de la tecnología y no presas de ésta y sus alcances, vamos a ver que tenemos mucho potencial, pero antes de eso debemos tener algo de qué hablar y algo qué comunicar. La fotografía no habla, pero debemos usar la fotografía para hablar, porque podemos tener la mejor cámara de todas con el mejor lente, pero si no tienes nada qué decir, no vas a tener ninguna foto buena y la selfie es lo mismo, si no tienes nada qué decir de ti, tendrás que tomar muchas fotos para que se haga un boceto o un borrador de lo que uno es.”

Selfies que no son selfies

Hay una confusión en este tema. Selfie y foto grupal no son sinónimos. Un tipo de foto que está cada vez más de moda es la “usie”, que es la foto donde aparecen una o más personas además de quien la toma. Proviene de la palabra “us”, que en inglés significa “nosotros”. Suele pasar que uno anda por allí tomándose una selfie y de repente y de la nada aparece otro u otros que se ponen a tu lado para salir en la foto. Estas fotografías son las más solicitadas en los antros, bares, conciertos, lugares concurridos y masivos.

Además de ésta, existen muchas más variaciones de la palabra selfie como welfie que son las fotos tomadas desde el interior de un gimnasio, pues hoy en día los espejos del gym tienen esa única función.

Existe también la denominada belfie, que es una foto donde se exhibe el trasero, pero cuidado, si quieres hacerte una de estas fotos, asegúrate de usar ropa interior limpia y que no parezca la de tu abuelita.

Luego están las beachfie que son selfies tomadas en la playa o las feetfie donde sólo muestras los pies. Y cabe mencionar que hay quienes se fotografían después de haber tenido sexo. A esto se le llama aftersex; ¡oh, my god, de lo que uno se entera!

Seguramente, no te hagas, ya te has tomado alguna de estas, pero para saber si tienes “selfitis” date a la tarea de revisar tu fototeca, y si la mayoría de tus retratos son autofotos donde estés sola o solo, con tus amigos, tu mascota, tu nuevo Presidente Municipal el goleador de tu equipo de futbol o incluso, con el Papa Francisco, entonces sí, puedes estar segur@ de que padeces “selfitis”.

“Egocentrismo puro -sentencia Wusterhaus-, le da muy poco al individuo, sin embargo, habla mucho de las personas y habla mucho de la actitud de la gente, y va a llegar un momento en que se hagan exposiciones fotográficas de las selfies, viéndolo como un fenómeno pasado. Encontrando lo no banal de una selfie. Como una auto-representación. Va a llegar el momento en que seamos conscientes de las selfies y hagamos cosas muy interesantes.”

Accesorios, no podían faltar

Como nueva moda, se crea una necesidad y entonces surge el llamado “selfie stick” que literalmente es un palo al que se le mandan besos y que también sirve para dejar de molestar a otras personas para que te tomen una foto. Dicho invento es una vara de metal extensible con un artefacto en la punta que ayuda a sostener el teléfono celular.  Una vez que tienes el ángulo listo, comienzas a extender el palo para selfie a la altura que más te guste y de acuerdo a tu necesidad y listo. Tomas tu foto.

Irving, estudiante de odontología, poseé uno de estos artefactos: “me costó 300 pesos y en cuanto lo vi lo compré en corto, siempre había querido uno y me lo llevo siempre cuando salgo con mis amigos o cuando me voy a algún concierto o rave”. “La primera vez que lo usé con mis amigos, unos me dijeron que qué mamadas y hasta me hacían caras, pero en cuanto tomaba una foto, ahí estaban bien puestos y sonrientes”.

Así las cosas con la sefitis, ah, por cierto, querid@ lecto@ acércate a la cámara y sonríe.